Lección de perdón

Lección de perdón

Octubre 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Busco la definición exacta de la palabra esquizofrenia. La encuentro: significa dividir, romper, escindir. Este fue el triunfo del No. Lo lograron. Fracturar y dividir el país. ¿Cómo? Muy fácil: vendiendo odio y miedo. Polarizando las emociones con fines políticos.Es muy difícil de digerir que por miserables sesenta mil votos Colombia pueda retroceder de nuevo al filo de la navaja. Al odio extremo que desató la violencia hace más de sesenta años.A perder esta única y hermosa oportunidad de reconciliación y perdón. A abrir la puerta de la de democracia a nuevas ideologías políticas, y dejarlas entrar a la contienda de las ideas y no de las armas y la muerte.Se me saltan las lágrimas al ver el mapa actual de los resultados electorales. Las regiones más castigadas, las que vieron correr más sangre, las que fueron testigo de masacres atroces. Aquellas que tuvieron que desplazarse, que no pudieron enterrar a sus hijos ni a sus padres, las que sufrieron violaciones y abusos, le apostaron al SÍ.Vichada, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle, Choco, Córdoba, Sucre, Bolívar, Magdalena. Atlántico, Cesar, Guajira, Boyacá, Vaupés, Guaviare, Amazonas... Poblaciones azotadas en esta guerra demencial, que precisamente tuvo su origen en la polarización de los partidos políticos hace más de medio siglo, fueron las que le apostaron a la Paz y al perdón.Bojayá, Caloto, Cajibío, Miraflores, Silvia, Barbacoas, Tumaco, San Vicente del Caguán, Apartadó, Mitú, Valle del Guamuez, La Macarena, Puerto Asís, Putumayo, Turbo...En el Valle ganó el Sí. Tendremos ese triunfo para siempre en nuestros corazones. El deseo de la Paz se impuso en Cali, Buenaventura, Jamundí, Pradera, La Cumbre, Yumbo, Vijes, Guacarí, Cerrito, Palmira, Pradera, Florida, Buga, San Pedro, Andalucía, El Cairo, Bugalagrande, Ulloa, Sevilla, Zarzal. El Valle le apuesta al cambio y al perdón.Orgullo de ser vallecaucana. Vergüenza de patria. Constatar una vez más que es más fácil vender odio, resentimiento, miedo a convencer para una apuesta al cambio, esperanza de la reconciliación, apertura democrática.Siento espanto y un frío en los huesos cuando leo twitts y chats en los que hombres y mujeres de estratos privilegiados por la fortuna, se desatan en un triunfalismo grotesco por la victoria del No. Aquellas que jamás perdieron un ser querido, ni sus hijos conocen ninguna vereda, ni se atreven a ir en sus carros blindados a los barrios pobres y desamparados de sus ciudades.Deseo de corazón que las Farc persistan en su ingreso a la contienda democrática . Confío en la capacidad de mando del presidente Juan Manuel Santos para sortear este temporal de odio y revanchismo que amenaza con romper los mástiles de la nave que dirige. Y lo respaldo, como ciudadana y como periodista en todas las acciones que tenga que tomar.Personalmente seguiré apostándole a la Paz. A respaldar los Acuerdos de La Habana resultado de cuatro años de esfuerzo y trabajo serio entre las Farc y el Estado. Espero que tanto los voceros del gobierno y los jefes de la insurgencia sigan dialogando y no se dejen vencer por minorías polarizadas y fundamentalistas, lideradas por un personaje torvo que a mi juicio, padece de ese mal mental al que me referí al comienzo de este artículo. La esquizofrenia.PD. Felicitaciones a la gobernadora Dilian Francisca Toro y al alcalde Maurice Armitage que ayudaron a que el Valle y Cali optara por el Sí, la ilusión y la esperanza. Seguiremos adelante. Ni un PAZo atrás.PD2. Estoy un poco esquizofrénica. Me contagio. Soñé anoche que la ultraderecha del No salía a la calle lanzando vivas a Pinochet, Videla, Franco, Hitler, Mussolini. ¿O estaré cuerda y fue la realidad? No estoy segura, pero me parece muy posible que suceda. ¡La ultraderecha no conoce el perdón!

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