Ladrones al desnudo

Ladrones al desnudo

Junio 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Apoyo a los ciudadanos que se ven agredidos por rateros, ladrones, atracadores, delincuentes o como se les quiera llamar y tienen el valor, no solamente de enfrentarlos sino de empelotarlos y dejarlos como Adán y Eva, como lo que son: ¡Sinvergüenzas con sus vergüenzas al aire, a ver si cogen verguenza!‘La Justicia’ advierte a los valerosos ‘empelotadores’ que tendrán problemas con la Justicia y que los viringos los podrán demandar por “tomarse la justicia por propia mano...”. O sea que además de dejarse atracar, tienen que esperar a que ‘la justicia’ llegue al lugar de los hechos, a sabiendas de que jamás llega, y si llega es tarde, y además el resultado es la libertad inmediata del atracador o sujeto agresor.Una cosa es el linchamiento. Otra muy distinta el empelotamiento. Personalmente aplaudo y felicito a estos valientes empelotadores. Yo no sé si tendría el valor de hacerlo. No tengo suficiente destreza manual, ni rapidez para despojar en un santiamén al agresor. Mi capacidad de reacción reconozco que es impredecible, pero no tan meticulosa. ¿Qué tal que el pantalón del delincuente se me quede atascado en el tobillo? ¿O que la camiseta no salga rápido por la cabeza? Además me daría asco meterme con los calzoncillos o el hilo dental de la sujeta. ¿Y si los zapatos son de cordones? ¿Y en clima frío como hago para desencebollarlo de saco, camisa, ruana o chaleco? Creo que en Cartagena sería mucho más fácil: ¡Pantaloneta abajo y sanseacabó! O en Chipichape, por donde deambulan con los pantalones más abajo de los bóxer y las damas amigas de lo ajeno, que se contonean prácticamente en bola.Repito. Los admiro y felicito a quienes son capaces de hacerlo. En España hasta hace poco a las damas de vida alegre les cortaban una oreja y como eran catalogadas de “zorras”, pues las llamaban zorrones desorejados. No creo que tenemos que llegar a esos extremos, pero así como se desnudaron por placer, masoquismo o terrorismo miles en la Plaza de Bolívar, pues sería conveniente identificar a los amigos de rapar farolas de carros, o arrebatar carteras o celulares y otros pasatiempos, si fueran desnuditos por las calles. Así los ciudadanos andaríamos más tranquilos y la ‘justicia’ podría dedicarse a casos más graves.No se trata de ‘ojo por ojo’, ojo con esto. Se trata simplemente de un empelotamiento transitorio, que estoy segura sería más aleccionador que una cárcel o una correccional de menores. Sobre todo en un país tan pacato, donde se tapan tantas cosas.***Posdata: Curioso que el exsenador Martínez ya esté en su mansión de Arroyohondo, mientras que miles de reclusos sin dinero y condenados por delitos menores se pudren en las cárceles de toda Colombia. Definitivamente la ‘justicia’ es para los de ruana y no para los de cuello blanco, así tengan el alma oscura, sean afrodescendientes, hispanodescendientes o indiodescendientes. La plata y las marrullas son el termómetro de las condenas. Ojalá Cali y el Valle no vuelvan a caer en sus garras, porque dudo mucho que su único oficio ¡sea “ser mamá”!

VER COMENTARIOS
Columnistas