La rana hervida

La rana hervida

Marzo 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

La mayoría de las veces borro los chistes, mensajes milagrosos, attachments como se dice ahora, sin abrirlos... pero de vez en cuando sucumbo a la tentación. Todo depende del remitente. Algunos me deprimen, otros me enfurecen y de pronto sale uno que brilla con luz propia.Acabo de leer La Rana Hervida y creo que eso es lo que nos está sucediendo a todos los habitantes de este planeta, que en un principio fue amable, limpio, paradisiaco y pacífico y que lo hemos logrado convertir en algo tenebroso, invivible, contaminado, violento, corrupto, podrido. Creo que los adjetivos calificativos no bastarían, porque nos pasó lo mismo de la Rana Hervida que la metieron en una olla tibia y se puso a nadar feliz, luego calentaron la olla un poco más y la rana ronroneaba y nadaba dichosa, luego más caliente, la Rana seguía nadando ya un poco incómoda por el calor y sintiéndose cada vez mas cansada. El agua hirvió y la rana ya no tuvo fuerza para salir del agua y salvarse y naturalmente estiró sus patitas para que alguien mas se las comiera.Si a la rana la hubieran lanzado al agua hirviendo de una habría saltado fuera de la olla y seguiría vivita y coleando, pero poco a poco se fue acostumbrando al agua tibia, calentita, deliciosa, amodorrando y ya sabemos el final.Es lo que nos está pasando, y me refiero a Colombia para no extenderme al globo terráqueo. Nos hemos acostumbrado como si nos estuvieran cocinando a fuego lento desde hace un siglo, por lo menos, 1914. Sin que nos demos cuenta que la temperatura ha ido subiendo y que estamos a punto de hervir pero tan amodorrados que no tenemos fuerzas para saltar.Nos hemos ido acomodando a la violencia. Ningún número de muertos nos horroriza, son simplemente una de las noticias del día. Lo mismo la corrupción da igual que sea un Moreno, un Nule o un secretarito de pueblo. Lo mismo que quemen un MÍO o veinte. Que en El Puerto haya una o veinte ‘casas de pique’. Que las elecciones resulten siempre fraudulentas. Que un inquisidor reine a su antojo. Que en la Costa imperen los Nonos. Que a los Afro los representen dos mestizoides de escaza reputación. Que los pobres cada vez estén mas pobres y los ricos mas ricos. Que las sectas ahorquen económicamente a sus fieles so peligro de condenación.Ninguna noticia nos impacta. Vivimos aletargados, nadando en redondo como la rana. Indiferentes ante la ausencia de valores. Nada nos perturba. La politiquería, la ambición, la obsesión por el dinero fácil nos están deshaciendo como carne desmechada o desintegrando como a la rana, pero no reaccionamos. Cada cual barre pa’ dentro y cuida lo suyo sin tomarse el trabajo de mirar el panorama completo que no puede ser más desolador.Estamos horrorizados, porque se perdió un avión sin dejar huellas o peleamos en alguna sobremesa por la suerte de Crimea o nos rasgamos las vestiduras por los pobres de África mientras al Chocó se lo consumen las llamas y ese drama ni siquiera da para una primera página o un titular de televisión.Sigamos bailando ese vals interminable. Que sigan sonando los violines, que el Titanic no se puede hundir.

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