¡Igualar la cancha!

¡Igualar la cancha!

Noviembre 20, 2017 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Las primeras declaraciones de Humberto de la Calle como candidato electo del Partido Liberal en reportaje a la revista Semana son claras como lo es su hoja de vida.

-“Estamos jugando en una cancha desigual, donde hay millones de colombianos que están atrapados en unas situaciones de inequidad que tenemos que vencer. Mi plataforma política va más allá de la paz. Lograr una forma de hacer política moderna, más limpia y más higiénica con respeto a las ideas ajenas y a la dignidad humana, contrario al fanatismo, al autoritarismo y el caudillismo”.

Esta consulta liberal, que desgraciadamente le costó al erario miles de millones y se hubiera podido obviar, dejó sin embargo algunas lecciones que nos invitan a la reflexión:

El debate entre Juan Fernando Cristo y De la Calle fue con altura, de ideas, de propuestas interesantes. No una pelea de gallos con palabras altisonantes, insultos, acusaciones y mentiras, lo que constituye un milagro en estos momentos que vivimos de garroteras gritos y guachafitas entre las diferentes bancadas y los candidatos que pretenden liderar las encuestas, produciendo vergüenza.

La falta de información pública en los medios escritos, hablados, televisados y virtuales causó desorientación total en los ciudadanos, aumentando la abstención a niveles absurdos. Estoy segura de que miles de colombianos hubieran acudido a las urnas si se les hubiera explicado en forma objetiva y clara que todos los votantes estaban invitados a este acto democrático, sin importar su filiación política. Hicieron aparecer la consulta como una cuestión privada entre los liberales, excluyente y partidista.

Personalmente casi caigo en la trampa. Sobra aclarar que no pertenezco a ningún partido político. Me dan asco. Forman parte del ajedrez del diablo que mueve seres humanos como fichas, siempre en beneficio de los gamonales, los intereses particulares, muchos de ellos non sanctos. Me siento en absoluta libertad de dar mi voto de confianza en las urnas, sin ninguna clase de presión. Y en la elecciones del domingo pasado casi no asisto, pues estaba convencida de que se trataba de algo interno entre los restos de un partido mandado a recoger.

Afortunadamente me explicaron a tiempo que lo que estaba en juego era nada menos que la participación de De la Calle en la futura contienda electoral, o su desaparición. Y esto es otro cantar.

Creo que Humberto de la Calle es uno de los hombres más conocedores de nuestra historia, consecuente en su pensamiento honesto, ético y culto. Jamás ha jugado de gamonal ni ha traicionado sus creencias para hacerse acreedor de beneficios electoreros. Ecuánime y conocedor del país.

Es una fortuna tenerlo en esta contienda que está cargada de tigre, mentiras, injurias, insultos y gritos. Saber que existe me da tranquilidad y confianza dentro del zamba palos que se avecina. Los colombianos de diferentes ideologías o agnósticos en politiquería pueden respirar con tranquilidad sabiendo que este líder ondeara la bandera de la dignidad y la sensatez.

Invito a todos los colombianos a ‘ayudar a igualar la cancha’ con ideas y acciones que nos permitan jugar a todos en mejores condiciones.

PD: Pasando por el puente del río Cauca hacia Palmira se me congeló el ombligo del susto. Jamás lo había visto tan amenazador y potente, como si una fuerza misteriosa empujara sus entrañas. Dios nos salve de alguna fractura en el jarillón, ¡esto sería nuestro apocalipsis!

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