¡Huracanes!

¡Huracanes!

Septiembre 11, 2017 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Semana movida. Irma, José, Katia y Francisco no nos dejaron un minuto de reposo. De la televisión a YouTube, de YouTube a Whatsapp, hacer mercado corriendo para no perderse el santo recorrido, escuchar en las misas esa voz dulce de contenido fuerte. Llamar por teléfono a los amigos en La Florida y preguntarles cómo están, si se los han tragado las olas o están encerrados en un baño en oscuras.

Leer los periódicos para poder reflexionar cada frase de Francisco. Mirar los videos en que “por sorpresa” un fotógrafo logro divisar al Ubérrimo entre los miles de cientos de personas anónimas que salían a mirar el papamóvil, con el Papa adentro, y le tomó una foto sin que se diera cuenta. Y hacer esfuerzos por no reírse de semejante pantomima y la alcahuetería de los medios de comunicación que le dan protagonismo a esta fantochada.

Recibir mensajes de conocidos tildando al Papa de “comunista” y respirar fuerte para no engancharme en una pelea inútil. Sentirme feliz de ser ‘comunista’ como Francisco que simplemente es congruente con las enseñanzas de Jesús de Nazareth.

Leer sin poder creer el odio que algunos periodistas de derecha le profesan a nuestro arzobispo, monseñor Darío de Jesús Monsalve, y el empeño que tienen en ‘moverle el andamio’ para que lo remuevan de su cargo. A lo mejor lo consideran ‘comunista’ como al Papa porque es el único prelado, a excepción de Isaías Duarte que asesinaron, con conciencia social y que se ocupa de los sectores más frágiles y vulnerables de la población sin esperar halagos y lejos de vanidades.

Sé de muy buena fuente que su vida, su declaración de renta y la contabilidad de la Arquidiócesis están a la vista de los que tienen el derecho a supervisarlos, que son auditados nada menos que por Crown Horward y Deloitte y que estas calumnias irán a la Justicia ordinaria. Me extraña que Mario Fernando Prado haya caído en estas afirmaciones. De los demás no me extraña nada. ¡Amanecerá y veremos!

Los huracanes, los tornados, esa furia imparable de la naturaleza, ¡me encanta! Lo siento por el daño que pueden causarles a personas inocentes, pero demuestra una vez más que su planeta, la Tierra, que existe hace millones de millones de años no se va a dejar destruir tan fácil por el ser humano, autodenominado ‘rey’, el animal más depredador y cruel que produjo la evolución, y que ‘ella’, la Pachamama, es capaz de acabar con nosotros, sus asesinos, en un santiamén. Potentados, ricachones, banqueros asentados en las costas de La Florida, acurrucados como el insecto de Kafka en sótanos, aterrorizados al comprobar que todas sus pertenencias pueden aparecer como “lo que el viento se llevó”.

El huracán Francisco demostró ser de hierro. Soportó cuatro días recorriendo kilómetros y kilómetros de pie, saludando y sonriendo, cenas, banquetes, misas campales; visitó hogares, orfanatos; acarició niños poniendo su ojo en peligro, habló fuerte, “al pan, pan y al vino, vino”; montó en helicóptero para bendecir una estatua en medio de una bahía; subió, bajó, caminó... Francisco fue el verdadero huracán. ¡Gracias por venir a visitarnos y dejarnos un mensaje claro de responsabilidad y esperanza!

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