¿Hacia dónde van?

Agosto 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Me pregunto, cuando miro los rostros, las miradas lejanas, cuando escucho los prolongados silencios y atisbo de pronto leves sonrisas que iluminan el instante. Me pregunto, hacia qué punto misterioso convergen las ideas, en cual rincón del alma se almacenan los amores, los desengaños, las ilusiones y las penas. Trato de adivinar si de repente la carita tierna de algún nieto aparece en la pantalla de la imaginación, o si quedan rasgos de seres amados. Si en los pliegues de las manos todavía existen las huellas de otra mano cálida que algún día fue caricia. Si los llantos de la infancia, los temores nocturnos, los cuentos de hadas que apaciguaban con la varita mágica la oscuridad todavía alumbran en algún resquicio. Si los ecos de carcajadas compartidas y de brindis por la vida todavía se escuchan cuando el sol se pone y se abre un leve, tal vez el ultimo resplandor del crepúsculo, con la luz dorada que despide el día. Si el abrazo cálido de amistades profundas reconfortan las noches largas y las hacen menos oscuras. Si las conversaciones, las confidencias, las risas y las lágrimas se reúnen en algún momento para seguir los diálogos que quedaron truncos, para recibir los consejos y guardar los secretos sagrados.¿Soñamos nosotros o sueñan ellos? ¿Dónde esta la realidad? ¿Es el Alzheimer un paso en la evolución espiritual? Por eso no entendemos nada de su misteriosa progresión ¿El silencio aparente de sus mentes no estará más lleno de colores, vivencias, recuerdos, músicas y vida que los nuestros todavía repletos de nuestras pobres, mezquinas y torpes realidades? ¿No será acaso que esas mentes se fugan porque prefieren viajar a otros arcanos, que todavía los que quedamos de este lado no podemos entender? Calderón de la Barca en su soneto nos lo dibujo. “Porque la vida es un sueño... y los sueños sueños son…”. ¿Son sus sueños, envueltos en lejanías, mejores que los nuestros? ¿Están sus mentes ya más allá del dolor del instante? ¿Están más allá de la necesidad de las palabras, tan imprecisas siempre cuando queremos expresar la emoción? ¿Acaso no nos lo plasmó Platón también en su Caverna? Sus mentes vuelan a lo mejor como ícaros que ya no calcinan sus alas porque lograron despegar hacia otros mundos aunque todavía sus cuerpos, algunos jóvenes, otros ya más curtidos por el tiempo, todavía nos acompañen con su presencia física, ya llena de dignidad porque está más allá de las palabras, de los números, de las ambiciones y de las proyecciones que albergamos en este paso instantáneo terrenal.No tengo respuesta. Tal vez me hago estas preguntas una y otra vez porque me duelen esas miradas lejanas, esos silencios que ya mis palabras no rompen, porque quiero que me cuenten dónde están sus sueños, sus alegrías, sus ilusiones, sus amores. Porque me resisto a verlos desde este lado de la pantalla, sin poder compartirles tantas cosas que todavía tengo en mi corazón para contarles, porque no quiero todavía aceptar que los caminos se partieron y que sus senderos son diferentes y ya no volveremos a caminar juntos los mismos lugares.Me sigo preguntando, ¿en qué rincón misterioso se esconde ese intangible, que llamamos realidad? ¿Ese misterio de la mente que jamás las ciencias exactas han podido descifrar? ¿Tal vez el secreto lo tengan esos hombres y mujeres con sus miradas lejanas y sus sueños en otra dimensión? ¿Algún día nos lo compartirán?

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