Gracias, Martín

Junio 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Hasta hace 30 años, los caleños  carecían de un centro hospitalario que brindara los últimos avances en tecnología y atención especializada  que garantizara el cuidado idóneo  a los pacientes de Cali y el Suroccidente colombiano. Los que tenían recursos y se veían afectados por enfermedades como cáncer, cardiovasculares y otras de pronóstico reservado y muy graves, viajaban a la Clínica Mayo. Los que no tenían cómo, se resignaban a cuidados paliativos, la mayoría de las veces con desenlaces dolorosos y fatales.Álvaro Garcés Giraldo, hombre irrepetible que dejó un legado incomparable de contenido social, contactó al doctor Martín Wartenberg y le propuso “hacer una Clínica Mayo en Cali”. Mientras el sueño se convertía en realidad y se empapaba de las nuevas técnicas, Martín viajaba acompañando pacientes a La Mayo, y se empapaba de los últimos avances en tratamientos y equipos.La Clínica Valle del Lili  es actualmente el centro hospitalario más importante de América Latina. Su Cuerpo Médico está conformado por los mejores en cada especialidad. El personal de enfermería integralmente capacitado, y así, todo ese inmenso conglomerado que constituye ese microcosmos que es la Valle del Lili.30 años bajo la dirección médica de Wartenberg. Un ser humano de aquellos que ya no se dan. No solamente por ser uno de los mejores cardiólogos de Colombia, sino por su  integridad, calor humano y entrega. Bajo su dirección logró aglutinar los mejores médicos del país. No escatimó dinero ni esfuerzos para traer a la Clínica cerebros fugados que ejercían en otros países. Y, lo que es aún más importante, los contagió a todos con esa mística, que es la única que hace posible que todos trabajen unidos como una piña. Médicos, enfermeros, auxiliares, patinadores, son un solo cuerpo.Martín durante 30 años recorrió todos los pabellones de la Clínica, visitando pacientes, interesándose personalmente en su evolución, pendiente de los más mínimos detalles. Siempre con la sonrisa en los labios. Siempre con una palabra amable, y un mensaje de esperanza.Martín Watenberg. La carta publicada en El País del domingo y firmada por todo el cuerpo médico es contundente cuando afirma en uno de sus apartes: “La siembra de sus ideas claras y precisas acerca de lo que es la función social que debe cumplir el profesional de la medicina por fortuna encontró tierra fértil en el cuerpo médico de la Fundación, lo que ha permitido convertir nuestra institución en ejemplo de calidad humana y científica, orden, eficiencia, responsabilidad, respeto y cumplimiento. Usted doctor Wartenberg es el principal gestor no sólo de este sueño hecho realidad, sino también, y sobre todo, el creador del alma y el sello que hoy en día hacen brillar la Fundación”.Gracias, Martín, por haber dedicado tu vida, tu pasión, tu inteligencia y tu corazón al servicio. Todos los que hemos pasado por la Fundación, los que hemos tenido la fortuna de ser tus pacientes, sin distingo de raza, condición económica, o edad, te agradecemos desde el fondo del alma.  Deseas tiempo para tu familia, hijos, nietos. Estás en tu derecho. No te podemos pedir más. Pero la sensación de orfandad que sentimos, será muy lenta en borrarse. Gracias, Martín, por existir, y haber logrado que la Fundación sea el faro luminoso que irradia esperanza y profesionalidad a todos los rincones de esta región del país.

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