Flash back

Flash back

Marzo 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

La Tertulia. Sesenta años. Celebración a todo taco. Conversatorio. Rembrandt. Beatriz González. Sala interactiva sobre grabado. Salón sobre la magia de la marimba. Torta. Música. Fuegos pirotécnicos. Multitud de jóvenes tertuliando y haciendo fila para ingresar a las exposiciones y aprender la historia única e irrepetible en Colombia de este símbolo de Cali: La Tertulia.La memoria trajo el pasado al presente y de pronto me vi sumergida en plena inauguración de alguna de las Bienales de Artes Gráficas. Final de un atardecer que da paso a la noche temprana y tenemos que entrar apretándonos para ver los grabados. Talvez escoger uno o apuntarse para comprar una carpeta entera entre varios amigos. Escuchar las carcajadas de Cilia Bonilla, saludar a Maritza siempre erguida, felicitar a Gloria, compartir un trago con Tejadita, abrazar a Grau, escuchar las irreverencias nadaístas, sentirse feliz como pato en el agua. Estrenar cinemateca con Buñuel y Viridiana, entrar con pánico a la sala subterránea rezando para que no se fuera a desplomar. Sentarse en el teatrino cualquier noche con luna. Descifrar las películas de Fellini y fingir que habíamos entendido Julieta de los Espíritus o alguna obra abstracta. En fin...Vuelvo al presente. Esta celebración es el resultado de muchos sueños, muchas ilusiones, mucho tezón y mucho amor. Desde que Maritza Uribe de Urdinola empezó a recibir en su casona de Santa Teresita a amigos y contertulios que querían compartir sobre libros, cine arte para después y con la ayuda de Alfonso Bonilla Aragón, alquilar una casavieja del Peñón y proseguir con las charlas, las tertulias por las que pasaron Borges, Romero Brest, Marta Traba.Después viene El Museo. Manolo Lago y Jaime Sáenz se fajan esa construcción sobria, elegante, imponente. El antiguo Charco del Burro le cede el espacio al complejo cultural más bello de Colombia. El primer museo diseñado como museo en este país. Poco a poco surgen gracias al tesón de mujeres quijotes, como por arte de magia, el teatrino, la sala de exposiciones subterránea, la cinemateca, el taller de grabado (obra de Benjamín Barney) y por último el gran complejo que da albergue a la Colección Permanente de toda la obra gráfica y pictórica, recolectada a través de los años.Cali se convierte en la Capital Cultural de Colombia. Después será la Capital Deportiva y Cívica. Cali se convierte en MatriarCali, la primera ciudad en el país donde la mujer tomaba el liderazgo cultural y dirigía la batuta.Delicioso escuchar el Conversatorio entre Gloria Delgado y Miguel González que se remontaron a la historia con amenidad y sentido del humor guiados por Catalina Villa que supo torear algunos impasses imprevistos y discordantes. Recordar esas exposiciones donde los maestros de las artes gráficas de Norte y Latinoamérica arribaban por primera vez a este país, y enseñarle al público que cada copia es el original y no la copia. Escuchar cómo ayudaron a crear el museo de arte moderno de Pereira. Observar emocionada esos cientos de ojos jóvenes ávidos de conocer esos orígenes y esas anécdotas.Maritza deja huella. Honda. Gloria Delgado, directora durante muchos años, es la memoria viva de esta gesta cultural. María Paula Álvarez toma las riendas diez años, logrando conseguir más de mil quinientos millones para terminar el montaje y la adecuación con los últimos avances museográficos del edificio nuevo para exponer, rotándola, toda la Colección permanente del Museo. Traer exposiciones de altura como La Violencia de Botero. Óscar Muñoz y Bodies, adecuando las salas temporales, para poder recibir cumpliendo todas las exigencias internacionales, muestras incunables como la de Rembrandt.El timonel lo lleva ahora Ana Lucía Villa, dinámica, entusiasta, incansable. Así La Tertulia sigue navegando majestuosamente, capeando temporales y enarbolando la bandera cultural a toda asta. Seguirá erguida como Maritza. Pasarán los años. Algunas o muchas de nosotras ya no estaremos, pero siempre habrá una mujer que seguirá guiando con mano firme y sueños intactos esta Tertulia, ¡que todo Cali lleva incrustada en su corazón!

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