Fin de puente

Agosto 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Si los ‘puentes’ del calendario colombiano se pudieran pavimentar, desde que empezó a regir la Ley Emiliani -Ley Locha- aprobada en cinco segundos por todos los HH.PP. de la época, este país tendría las mejores carreteras del orbe y estaría totalmente interconectado. No problem para llevar las papas desde veredas nariñenses hasta la costa atlántica, se acabarían los intermediarios, seríamos competitivos y no nos meterían el dedo al ojo como lo hacen los demás países con los famosos TLC que no han servido para nada. Pero soñar no cuesta nada, y tengo que aterrizar a la realidad.Una realidad que parece inventada por alguna mente perversamente cínica y creativa. Nada de realismo mágico. Cruda y atroz realidad. Me centro un poco en los últimos acontecimientos, no tengo que recurrir a los textos de memoria histórica ni mirar mucho hacia atrás.-Mientras el Papa Francisco, la ONU, la Unión Europea, los países vecinos, los lejanos, aplauden y apoyan el proceso de Paz para que dejemos de matarnos, parte de la clase dirigente liderada por un exmandatario fundamentalista y rencoroso, además de presentar claros comportamientos sociopáticos, se opone ferozmente. No a la paz.-Aplaudimos y lloramos de gozo desde los cómodos sofás, mirando en la pantalla cuando unos héroes de clase humilde y sin apoyo logran medallas de oro, plata y bronce, y nos creemos muy colombianos. El gobierno sonríe complacido y con bombos y platillos pregona que le regalará una casita a la madre del boxeador. La realidad es que seguimos siendo una sociedad esclavista, maquillada con un vocabulario diferente y algunas concesiones laborales, y pare de contar. Si no hubieran ganado nada, no existirían en la agenda nacional.-Se trabaja en una cartilla educativa para detener un poco el matoneo y la discriminación de seres que tienen identidad sexual diferente, y el intento se convierte en un zaperoco que lleva a marchas absurdas, a insultos grotescos, a descalificaciones insensatas. Menos mal se acabó la Inquisición porque de lo contrario la hoguera no hubiera dado a basto para incinerar tanto sacrílego, mientras Procurador, clérigos pederastas, cristianos de fachada y otros energúmenos cavernarios gozarían de orgasmos benditos atizando las llamas. Tenía razón esa reina de belleza tan incomprendida que decía con sabiduría: hombre con hombre, mujer con mujer, hombre con mujer, hombre solo, mujer sola, hombres y mujeres juntos y revueltos, etc. Ella podría haber sido la directora de la cartilla y todo el mundo tan contento.-Cientos de veredas vuelven a una normalidad que no conocían, jóvenes de ‘ambos bandos’ se reencuentran y saludan, empiezan a tener proyectos comunes, se desmontan trincheras y se duerme con tranquilidad sin el terror de estar entre fuego cruzado o tomas y purgas. Pero, eso no importa en las altas esferas de élites politizadas que quieren convertir esta oportunidad única en votos y prebendas. El pueblo no cuenta, no se le consulta, sigue invisible como en la colonia. Carne de cañón, mano de obra, arriero, recolector, pescador, marginados sin voz. Seguimos rotulando, marcando con hierro indeleble, falseando realidades, desconociendo responsabilidades.-Mientras todo esto pasa, la corrupción sigue rampante, nadie le pone el cascabel a esos gatos. La impunidad sigue triunfando y todos tan tranquilos, aquí no ha pasado nada, la noticia de mañana borrará la de ayer como viene sucediendo desde que Colón se equivocó de ruta y nos inventó.

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