Estoy polarizada

Junio 19, 2017 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Polarización es la palabra más usada últimamente en Colombia. Ante cualquier acontecimiento, la reacción es la misma: aceptación o rechazo. Sin analizar, sin decantar, sin procesar.

El diálogo brilla por su ausencia. Los reflejos de Pavlov en su experimento con el perro que babeaba apenas tocaban una campana es nuestra respuesta inmediata, y se traduce en insultos de los dos bandos, posverdades que significan afirmaciones falsas, mientras crece el odio como la levadura que infla al pan al meterlo en el horno.

Este fin de semana, largo puente en la casita de la montaña, me puse a pensar si yo milito en la polarización, este nuevo partido que tiene ídem a Colombia por el eje y no se vislumbra ningún punto de encuentro. Dos paralelas antagónicas que siguen enloquecidas su curso hacia el abismo. Me hice las siguientes preguntas.

-¿Estoy de acuerdo con el Proceso de Paz? Sí.

-¿Estoy contenta y alegre con las zonas veredales? Sí.

-¿Me emociona ver a las jóvenes guerrilleras con sus bebés, tratando de iniciar una nueva vida? Sí.

-¿Estoy feliz con la entrega de las armas de miembros de las Farc a los delegados de la ONU, encargados de revisar con rigor este proceso? Sí.

-¿Estoy de acuerdo con el Fast Track? Sí.

-¿Estoy de acuerdo con la dejación de armas, entrada y participación al proceso político colombiano de las Farc? Sí.

-Estoy de acuerdo en la restitución de tierras que fueron usurpadas a campesinos, no sólo por las Farc sino por paramilitares, empresarios ganaderos y ganaderos ambiciosos y sin escrúpulos, que aprovecharon el río revuelto de la violencia y el desplazamiento para quedarse con cientos y cientos de hectáreas? Sí.

-¿Estoy de acuerdo con las políticas del Presidente Santos que están fundando las bases de una Colombia nueva? Sí.

-¿Estoy de acuerdo en que debemos saber la Verdad (así con mayúscula) de toda nuestra historia desde antes de los inicios de la violencia partidista hasta nuestros días? Sí.

-¿Estoy de acuerdo en que Colombia es uno de los países menos equitativos del planeta, y que la riqueza absoluta está concentrada en la minoría? Sí.

-¿Estoy de acuerdo en que en Colombia existen dos justicias, una para los ladrones, corruptos y asesinos de ‘cuello blanco’, y otra muy diferente para los de ‘ruana’? Sí.

-¿Siento terror y pánico a que la ultra derecha se tome el poder en Colombia y caigamos bajo el látigo inquisidor de Alejandro Ordóñez y el fundamentalismo de las iglesias cristianas, estilo Vivianne Morales y otros pastores? Sí.

-¿Soy partidaria de la adopción de niños por parejas heterosexuales y homosexuales? Sí.

-¿Estoy de acuerdo con el paro de maestros y el paro en Buenaventura? Sí.

-¿Soy, como consecuencia de estos ‘sí’, comunista, apatrida, guerrillera, proletaria, resentida, ‘santistacastrochavista’? ¿Corrupta? ¿Deshonesta? ¿Un ‘peligro’ para la sociedad? ¿Debo retirarme de los clubes sociales? ¿Abstenerme de viajar? ¿No comprar el mercado en Carulla? ¿Regalar mi carro? ¿Merezco el fuego eterno y la excomunión?

Si estás afirmaciones a preguntas para mi misma significan que estoy polarizada pues reconozco que sí lo estoy. Y muy orgullosa de mi lado de polarización. No pienso cambiarme a la otra paralela. Estas son mis convicciones. Quiero la Paz. Quiero que tengamos otra oportunidad de vida basada en mirarnos de frente y darnos la mano. No más odios. No más tweets cargados de veneno. Giremos entre todos el timón hacia otros horizontes. ¡Existen!

Posdata: Última pregunta estilo selfie. ¿Me gustan las corridas de toros? Me fascinan. Veo en ellas un ritual de arte y valor. Me duele la muerte de Iván Fandiño, torero valiente y en astado. Me enfrían el alma, los tweets celebrando su muerte y deseando la muerte de otros diestros.

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