Escribir el 24...

Escribir el 24...

Diciembre 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Nunca me había tocado una columna un 24 de diciembre. Me siento confusa. Ideas se agolpan. Ideas desaparecen. Se me hace un nudo en la garganta. Siento alegría. Emociones amotinadas. Definitivamente una fecha extraña para mí. El dolor infinito que señala la fecha con la partida definitiva de Mamá, esa mujer irrepetible. Esa ausencia, ese vacío que no se llena jamás... Tengo fijo en la mente ese amanecer. La enfermera despertándome, pálida. Según sus palabras “creía que la señora Aura acababa de morir”.El salto de la cama, eléctrico. Correr hasta su cuarto y verla en su camota, dormida, con una expresión de paz. La sacudí. La llamé. Intenté darle respiración. En vano. Dormía ya en su otra dimensión. La besé muchas veces. Sus manos finas estaban aún tibias. Las uní a las mías, necesitaba sentir por última vez su calor, su amor.Recordar la víspera. La última ocasión en que Casablanca se vistió de gala. Fue su despedida. Estaba radiante. Recordando poemas que creíamos ya estaban olvidados en sus recuerdos silenciosos. Alzó la copa de champaña y brindó por nosotros. A cada hija, a cada nieto, le compartió un mensaje. Recuerdo esa mirada... ahora caigo en cuenta que era la mirada del adiós. O un hasta luego... algún día lo sabré. El gran comedor. Las lámparas encendidas. Los buñuelos, la natilla, el pavo, el desamargado, la torta de pastores...24 de diciembre. Una fecha simbólica para partir, y para permanecer para siempre. Una fecha en que entremezclan los villancicos y las miradas expectantes de los niños cuando abren sus regalos. Un fecha que conmemora el nacimiento de ese Gran Profeta del amor. Un insurrecto que se atrevió a dar su vida por enseñarnos la igualdad, el perdón y el amor. Una fecha llena de luces en los balcones de árbolitos con duendes colgados, de lunas grandes y redondas. Fecha Alfa y Omega. El nacimiento y el adiós.Ayer 23, Casablanca, años después, nos volvió a acoger a esta familia tribal, unida en nudos marineros, carcajadas, solidaridad y amor. El Patio Rojo nos recibió para hacerle un homenaje a esos tres seres maravillosos que vivieron y se despidieron en la casona-faro. Don Anibal, conocido por sus nietos como Pío y la hermana mayor ‘La Nena’, como la llamábamos siempre.El grupo ‘Ensemble’ de la Universidad del Valle elevó su música y sus voces hacia el cosmos. Los nietos lanzaron pompitas tranparentes que también se elevaron, tornasoles e ingrávidas. La Noche de Paz envolvió la Eucaristía, y la familia acompañada de los amigos de infancia nos dimos el abrazo del amor.Yo, simplemente, agradezco a mi Poder Superior en estas fechas la fortuna de pertenecer a esta tribu, donde no celebramos la muerte sino la vida, y seguimos avanzando en el camino, unidos por la risa, las penas y las alegrías compartidas, siguiendo y transmitiendo el legado que nos dejaron marcado en el alma; el amor, la honestidad y el sentido del humor. Pase lo que pase, tempestades y arreboles, seguiremos unidos como una piña compacta.Gracias por permitirme compartir este 24 con ustedes, los que me acompañan cada martes. Feliz Navidad. ¡Mucho amor!

VER COMENTARIOS
Columnistas