Embelecos y realidades

Junio 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Nada personal. Pero se sabía que la entrega de la casona de Antonio y Luz Mejía de Obeso como anexo cultural del Museo La Tertulia se convertiría poco a poco en un elefante blanco para esta institución cultural.El Museo, reconocido internacionalmente, adecuado con las últimas tecnologías museográficas, famoso por sus Bienales de Artes Gráficas, sus exposiciones rotativas, su colección permanente, su teatrino, su cinemateca y su efervescente actividad, es la sede de exhibiciones de máxima calificación en el mundo del arte.A duras penas se financia. Es sabido de todos que la cultura siempre ha sido la cenicienta del paseo presupuestal, aclaro, la cenicienta antes de ponerse su zapatilla de cristal y casarse con el príncipe azul, millonario y generoso.Este ‘regalo’ cultural no pasó de ser un embeleco romántico del anterior alcalde Rodrigo Guerrero. No calculó lo que se venía a futuro, ya convertido en presente. Primero se habló de entregársele el funcionamiento a la Fundación Otero, una entidad pobre en el sentido artístico y rica en intereses personales. Se lo adjudicaron a La Tertulia. Ojalá pueda arrancar algún día. De lo contrario se convertirá en un caserón triste y vacío. La cultura no vive de las buenas intenciones. ¡Además me imagino que la prioridad de la Fundación Obeso-Mejía es La Casita de Belén!***Cambio de Tercio. Buenaventura, con su hotel Cosmos Pacífico, de cinco estrellas en cualquier lugar del mundo, su piscina en piso catorce, de borde infinito sobre esa bahía única y misteriosa, su cocina de alta gastronomía y sus habitaciones impecables, es la mejor carta de presentación para programar una visita al Puerto. En septiembre tengo entendido que el hotel ofrece un paquete turístico que incluye alojamiento, alimentación y visita al avistamiento de ballenas en un barco diseñado para tal propósito. También el legendario Hotel Estación, lleno de recuerdos y señorío nos invita a disfrutarlo.Se llegó la hora de descubrir la magia del mar a dos horas de Cali, recorriendo unos paisajes alucinantes de bosque húmedo tropical, admirar esos helechos gigantes, bajar por el cañón del Dagua, parar en Zabaletas, comprar las famosas bateas de madera a la vera de la carretera y mirar esos atardeceres del Pacífico, donde el sol antes de acostarse en el horizonte lanza sus rayos naranja, encendiendo el cielo. ¡Ya no hay disculpas! ¡El Valle sos vos, el Valle soy yo. Empecemos a conocernos!Descubrámonos. La consigna es ‘De turismo por el Valle’ y ¡el Valle tiene mar!Roldanillo y su museo, La Unión y sus uvas y frutales, Andalucía y sus gelatinas y dulces, Ginebra y su sancocho, Guacarí y sus árboles, Buga y su casco colonial, patrimonio de Colombia, Palmira pujante y señorial, Toro, Ansermanuevo, Zarzal, Cartago y sus bordados, Sevilla y sus calles empinadas, El Águila, Pradera...Valles, piedemontes, bosques secos y tropicales, humedales, ceibas, palmeras, samanes, mangos, arroyos, la majestad del Cauca. Ese paraíso que tenemos y que no conocemos. Recordemos como dijo el poeta, de recuperar “...ese amor que solo da el conocimiento”.***PD: Tenemos nuestro Bronx y no es cuestión de paternalismo. Es cuestión de salud mental y física. ¿Qué estamos haciendo al respecto?

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