El Saladito

Junio 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Fiestas Patronales. Celebran desde hace quince años la Fiesta de los Sagrados Corazones de Jesús y María. El sábado arrancó como es tradicional con la cabalgata infantil a las dos de la tarde, y a las cinco, la cabalgata de adultos, jóvenes y chalanes que llegan de Felidia y otros corregimientos y dan apertura, escoltados por Policía montada, en perfecto orden, en un desfile que baja desde el desvío a Felidia hasta la plaza principal.La Gobernación y la Alcaldía contribuyen con los equipos de sonido, las orquestas y los fuegos artificiales. El domingo se celebra la Misa Campal con toda la pompa y reverencia. Hombres, mujeres y niños se unen en cánticos y oraciones liderados por el Párroco, quien a diferencia de otras parroquias no grita palabras aterradoras de castigo, infierno y muerte sino mensajes de convivencia, tolerancia y unión.Casetas armadas ofreciendo sancochos, puestos de café orgánico cultivado en La Leonera, artesanías... Más música, alegría contagiosa.El Saladito pertenece a Cali. Como Felidia, La Leonera, La Elvira, pertenecientes a La Parroquia, pero también son Cali Pichindé, Los Andes, Pance, La Castilla, La Paz, Golondrinas, Montebello, Hormiguero, Navarro y la Buitrera.El Saladito es un modelo de convivencia y civismo. Tiene el colegio que cubre bachillerato, para todos los estudiantes de corregimientos aledaños. Una biblioteca que alberga libros de historia, arte, enciclopedias, libros infantiles, de matemáticas, novelas, revistas. Su primera bibliotecaria y fundadora le consagró, alma y vida. Logró lo impensable: que los niños y jóvenes asistieran y disfrutaran de la magia de la palabra escrita. La acaban de reemplazar por una joven entusiasta, sin mayor experiencia, pero con deseos de aprender. Ahora los nombramientos dependen de Comfenalco... Ojalá les marche bien el experimento. La Directora-fundadora saliente le ayudará, pero le dolió que la sacaran de repente. El Puesto de Salud funciona como un relojito. La Comunidad participa de todos los proyectos cívicos.El Saladito es modelo de limpieza. Sus casas que bordean la cinta pavimentada de la carretera antigua a Cali, se cuelgan prácticamente sobre el filo de la montaña, pintadas de colores, llenas de flores, cuidadas con amor.Vuelvo a la Misa Campal. El Párroco desde la tarima se dirigía a sus fieles sentados al otro lado del camino. Pasaban carros, vendedores de cerveza, niños en bicicleta. Todo en medio de bendiciones, cánticos y la repartición del Pan consagrado. Por la noche, música, salsa venteada, fuegos artificiales que llenaban con más estrellas la noche estrellada... Nada de violencia, nada de desorden.De Cali se habla bien. Y hablar bien de Cali es hablar bien de todos sus corregimientos, que también son Cali, que también tienen ilusiones y proyectos, contribuyen al desarrollo del departamento, y tienen derecho a que los traten igual que a la capital.Los politiqueros, promeseros, ahora se dirigen ávidos de votos, porque ellos también deciden a quién quieren de alcalde. Los llenan de tamales, lechonas, palabras falsas y, luego, los dejan abandonados a su suerte.Por lo menos El Saladito está consciente. Quiere votar bien. Votar por el mejor. Quieren conocer mejor a Maurice Armitage porque han escuchado que se trata de un hombre honesto a rajatabla. Preparado. Con experiencia empresarial. En sus propias empresas, hechas a pulso, sus empleados son socios. Secuestrado dos veces, no sólo perdonó sino que empleó a dos de sus plagiarios.Sería interesante que Armitage, Mauricio, como le dicen popularmente, conociera más a fondo estos corregimientos habitados por gente trabajadora, buena, alegre, que siempre se han sentido marginados de “la gran ciudad”.

VER COMENTARIOS
Columnistas