El destete

Enero 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

El pánico cunde. Las siliconas se cuestionan. Las pechiparadas no saben si desinflarse o morir con la autoestima bien voluminosa. En todo caso, estoy convencida de que las mujeres siliconadas en Cali superan en mucho la suma de las quince mil que presentan los informes. Basta sentarse en una banca a las cinco de la tarde en Chipichape o Unicentro y ver desfilar las manadas, porque sus ubres les dan esta connotación de mujeres que se contonean, subidas en unas plataformas que parecen escaleras de bombero, con el tetamen tieso y siliconado al aire, el ombligo ídem y unas ‘colas’ que parecen un piano bocarriba.Todavía no sé muy bien por qué precisamente Cali es la ciudad de Colombia con más silicona. O mejor dicho sí lo sé, mas no lo digo, pues puede correr peligro mi integridad. Ni Cartagena, ni Bogotá, ni Manizalez, ni Barranquilla ostentan tantas astas puntiagudas y duras como el cemento como nuestra Capital. Al Valle lo llaman los extranjeros ‘Silicon Valley’.Me di el trabajo hace un tiempito de hacer a mi manera, o sea de frentón, una especie de ‘encuesta’ entre hombres de diferentes estratos soioeconómicos y edades, a ver si realmente se volvían locos por estos pechos abultados y que muchas veces parecen salir desde las orejas. Para mi asombro la mayoría me ‘confesó’ que les parecen divertidos y excitantes para ver y asomarse, pero que jamás tendrían una novia en serio o le permitirían a su mujer y madre de sus hijos implantarse estas almohadillas, que ya sabemos, están hechas con aceite y lubricantes de carros, pinchan, se desinflan, se dispersan y se convierten a la larga en un total despelote y otras desgracias.Me llama la atención también que en varios países europeos, en pleno verano, cuando todas las féminas sin importar la edad, desde las sardinas hasta la Duquesa se aligeran de ropas, es muy raro ver los tetamenes que se ven por acá. Ni siquiera en las playas. Excepto algunas ‘vedettes’ de Hola es muy raro encontrarse con estos especímenes.Ya deberían saber que la premisa de “sin tetas no hay paraíso” es falsa, y retornar a sus pectorales normales. Los que les donó la madre naturaleza al nacer. Parece que ciertas mujeres no tuvieran un espejo de cuerpo entero, o que la población ‘extraña’ por decir lo menos, crece geométricamente y para agradar a estos ‘machos’ las mujeres tienen que convertirse en vacas holstein. Como reza el refrán español, “la que al andar se menea y al mirar los ojos mece... yo no digo que lo sea, pero sí que lo parece...”. Y a lo mejor las ‘pechudas’ y ‘coludas’ subidas en esos andamios y con el ombligo fuera son regias amas de casa, pertenecen a los Testigos de Jehová, rezan en familia y son más inocentes que las once mil vírgenes... pero de que lo parecen lo parecen...***P.D. Qué van hacer los encargados de la movilidad para desatascar el sur de Cali. No hay derecho para que de la Universidad Icesi a la Calle Quinta se gasten casi cuarenta minutos.

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