Desde Cáceres

Mayo 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Provincia de Extremadura. Su capital. Ciudad que se remonta a los orígenes del paleolítico y ha sido testigo de la historia de Hispania, Lusitania, con huellas de épocas románicas desde Trajano, y lugar de convivencia armónica entre las tres culturas más importantes de la historia: judaica, árabe y cristiana hasta que a Isabel, la Católica, y a su marido el condescendiente Fernando les dio por echar por las malas a moros y judíos y así iniciar el despelote que terminaría en baños de sangre, Inquisición y de rebote en la emigración de centenares de españoles a la conquista de América.Es impresionante caminar por sus calles empedradas, ingresar a sus castillos y sentir la imponencia de su señorío e hidalguía. Muchísimos de los apellidos que hoy son tradicionales de nuestra tierra provienen de esta Provincia. Carvajal, Ballesteros, Ulloa, Becerra, para solo nombrar algunos, salieron para embarcarse en la conquista y colonia de América. Desde el Siglo XVI asentaron sus raíces, muchos en el Valle del Cauca.Esta región española, Extremadura, con sus ciudades sobrias e imponentes como Trujillo, Plascencia, Mérida, Badajoz, son poco visitadas por turistas colombianos que prefieren los encantos dulces y flamencos de Andalucía o Madrid con su Gran Vía y su Calle de Alcalá. Valdría la pena que la conociéramos más. No solo esta Provincia es una de las más extensas de España, sino de las más ricas en historia, paisajes, valles, cerros y pantanos.Puerta de entrada a Portugal, ese país pequeño en tamaño pero infinito en historia y tradiciones.Mi tema es diferente, pero no podía dejar de pasar este mensaje extremeño a mis coterráneos de espíritu gitano, a los que les gusta adentrarse en la España profunda, la que originó nuestras raíces.Cambio de tercio. Como lo escribí en mi columna de El Espectador, no podemos dejar pasar por alto las reflexiones de Íngrid Betancourt, ya decantadas después de varios años de distancia de su oprobioso cautiverio y posterior rescate.Su compartir, decantado, profundo, sobrio, es una invitación a la introspección seria. A la re-conciliación, que significa conciliarnos primero con nosotros mismos y dejar atrás ideas atávicas, preconcebidas, incrustadas por años de martilleos mentales, y así re-conciliarnos con los demás, para mirarnos de una manera diferente, quitarnos los rótulos de buenos/malos, enterrar polarizaciones y de este modo ayudar a iniciar una Colombia diferente en la que tengamos cabida todos, con todas las ideologías y más igualdad de oportunidades.No es fácil, porque tenemos los cerebros lavados y restregados con estropajos rayados de costumbres y herencias ideológicas, que nos han marcado los surcos cerebrales con cincel impidiendo que evolucionemos. Pero no es imposible. Desde la Plaza de San Jorge, toda en piedra, miro la Catedral, el Museo-Casa Becerra, la Judería y la arquitectura árabe y me reafirmo que Sí es posible vivir en armonía y en Paz, a menos que los que se creen poseedores de la verdad absoluta sigan creyendo que por fuera de ellos no hay salvación. Remember Isabel ‘la católica’ que bañó España en sangre y n nombre de Dios.PD. La indiferencia estatal, eterna, vergonzosa, que se remonta a varias décadas sobre la situación de las cárceles, el hacinamiento, las condiciones infrahumanas de sus detenidos debería llegar a las Cortes de Derechos Humanos. No existe ninguna justificación.Provincia de Extremadura. Su capital. Ciudad que se remonta a los orígenes del paleolítico y ha sido testigo de la historia de Hispania, Lusitania, con huellas de épocas románicas desde Trajano, y lugar de convivencia armónica entre las tres culturas más importantes de la historia: judaica, árabe y cristiana hasta que a Isabel, la Católica, y a su marido el condescendiente Fernando les dio por echar por las malas a moros y judíos y así iniciar el despelote que terminaría en baños de sangre, Inquisición y de rebote en la emigración de centenares de españoles a la conquista de América.Es impresionante caminar por sus calles empedradas, ingresar a sus castillos y sentir la imponencia de su señorío e hidalguía. Muchísimos de los apellidos que hoy son tradicionales de nuestra tierra provienen de esta Provincia. Carvajal, Ballesteros, Ulloa, Becerra, para solo nombrar algunos, salieron para embarcarse en la conquista y colonia de América. Desde el Siglo XVI asentaron sus raíces, muchos en el Valle del Cauca.Esta región española, Extremadura, con sus ciudades sobrias e imponentes como Trujillo, Plascencia, Mérida, Badajoz, son poco visitadas por turistas colombianos que prefieren los encantos dulces y flamencos de Andalucía o Madrid con su Gran Vía y su Calle de Alcalá. Valdría la pena que la conociéramos más. No solo esta Provincia es una de las más extensas de España, sino de las más ricas en historia, paisajes, valles, cerros y pantanos.Puerta de entrada a Portugal, ese país pequeño en tamaño pero infinito en historia y tradiciones.Mi tema es diferente, pero no podía dejar de pasar este mensaje extremeño a mis coterráneos de espíritu gitano, a los que les gusta adentrarse en la España profunda, la que originó nuestras raíces.Cambio de tercio. Como lo escribí en mi columna de El Espectador, no podemos dejar pasar por alto las reflexiones de Ingrid Betancourt, ya decantadas después de varios años de distancia de su oprobioso cautiverio y posterior rescate.Su compartir, decantado, profundo, sobrio, es una invitación a la introspección seria. A la re-conciliación, que significa conciliarnos primero con nosotros mismos y dejar atrás ideas atávicas, preconcebidas, incrustadas por años de martilleos mentales, y así re-conciliarnos con los demás, para mirarnos de una manera diferente, quitarnos los rótulos de buenos/malos, enterrar polarizaciones y de este modo ayudar a iniciar una Colombia diferente en la que tengamos cabida todos, con todas las ideologías y más igualdad de oportunidades.No es fácil, porque tenemos los cerebros lavados y restregados con estropajos rayados de costumbres y herencias ideológicas, que nos han marcado los surcos cerebrales con cincel impidiendo que evolucionemos. Pero no es imposible. Desde la Plaza de San Jorge, toda en piedra, miro la Catedral, el Museo-Casa Becerra, la Judería y la arquitectura árabe y me reafirmo que Sí es posible vivir en armonía y en Paz, a menos que los que se creen poseedores de la verdad absoluta sigan creyendo que por fuera de ellos no hay salvación. Remember Isabel ‘la católica’ que bañó España en sangre y n nombre de Dios.PD. La indiferencia estatal, eterna, vergonzosa, que se remonta a varias décadas sobre la situación de las cárceles, el hacinamiento, las condiciones infrahumanas de sus detenidos debería llegar a las Cortes de Derechos Humanos. No existe ninguna justificación.

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