Del mesenterio al cementerio

Del mesenterio al cementerio

Enero 24, 2017 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Los científicos, como gran cosa, acaban de “descubrir un nuevo órgano” llamado mesenterio. No tienen ni idea ni que es ni para qué sirve....pero obviamente acapara todos los titulares de los medios de comunicación.Por ir tratando de darle funciones al ‘órgano’ como a cualquier burócrata estrenando puesto, los científicos no se han percatado de que al ser humano salvo poquísimas excepciones, lo que se le ha perdido es el corazón, ese órgano que además de bombear sangre p’arriba y p’abajo para que funcionemos, también ha sido la sede del imaginario colectivo de todos nuestros valores intangibles.Esos que no se pueden comprar con nada ni reponer con bisturí. La ternura la alegría, la compasión, la solidaridad, el perdón, la alegría, las emociones, la capacidad de asombro al ver un atardecer dorado, o una noche con lluvia de estrellas, la humildad, la felicidad de abrazar una ceiba y sentirla viva, las caricias.Ese corazón que se llevó el tsunami del capitalismo feroz, de la globalización ciega, de los intereses económicos, de la reverencia al dinero y de la deshumanización del ser.En eso coinciden dos escritores que con sus libros nos mandan una bofetada al vientre a ver si reaccionamos antes de que sea tarde: Yubal Noah Harare y el sociólogo y sabio recién fallecido Zygmunt Bauman. En ‘De animales a dioses’ y en ‘Extraños llamando a la puerta’ nos empujan a quitarnos las máscaras y a ver a qué grado de degradación hemos llegado: ciegos, llenos de odio, incapaces de sentir compasión por nada ni por nadie, indiferentes ante la inequidad y el dolor humano.Miles de seres humanos ahogados en el mar por atreverse a buscar una vida más digna. Millones de hombres y mujeres muriéndose de hambre mientras unos pocos se dan el lujo de botar toneladas de alimentos a la basura, que igual que los emigrantes terminan como deshechos en el mar. La construcción de muros para impedir que se ‘cuelen’ los que no ‘pertenecen’, los guetos y campamentos donde hacinan como animales a cientos y miles de familias, consideradas ‘invasoras’, a negación al diálogo para ayudarnos unos a otros, la convicción mortal de que el Planeta se divide entre los que tienen derecho a todo por su capacidad económica o de poder político y los ‘de segunda o tercera’ que estorban.Según Bauman en su capítulo de Juntos y apiñados, referente a la sobrepoblación del planeta, la avalancha de seres que se desplazan para poder vivir estamos enfrentados a un “...Reto verdaderamente a vida o muerte (a vida o muerte colectivas). Nos aproximamos (si no hemos llegado ya) a una bifurcación del camino hacia nuestros futuros posibles, uno de cuyos ramales nos lleva al bienestar cooperativo, mientras que el otro apunta hacia la extinción colectiva, y seguimos siendo incapaces de elevar nuestra conciencia, nuestras intenciones y nuestros hechos al nivel de La globalidad (muy real ya y sin visos algunos de remitir). Una situación que hace que la elección entre la supervivencia y la extinción de nuestra especie dependa de nuestra capacidad para Vivir Uno Junto al Otro en paz, solidaridad y cooperación mutuas; entre extraños que puedan tener opiniones y preferencias similares a las nuestras, o no ...”.¡Invitó al Mesenterio a irse al cementerio y a todos nosotros a mirar nuestro corazón!PD. “...Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con ese poder. ¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”. Yual Noah Harare.PD. La barbarie de los antitaurinos en Bogotá no tuvo límites. Papas bomba, escupitajos, huevos podridos, ácido en la cara a un aficionado. Dentro de la Santamaría, orden, respeto, emoción, aplausos al arte de los lidiadores. ¡voces de libertad!

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