¿Cuántos?

Marzo 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Spotlight, la película ganadora del Óscar de este año, que cuenta la investigación realizada por un grupo de periodistas del Boston Globe en el año 2000 sobre sacerdotes pederastas alcahueteados por el arzobispo durante años, atreviéndose a desafiar el poder de la Iglesia que tenía prácticamente amordazados los medios de comunicación en todo el Estado de Massachusetts, da para reflexionar precisamente en estos días santos.Durante décadas los sacerdotes pederastas, violadores de niños y niñas, de forma abyecta y monstruosa simplemente eran trasladados de parroquia. Siempre con la misma respuesta de los jerarcas: “...son algunas pocas manzanas podridas. No es La Institución...”.Traigo a colación este tema en plenos días santos, porque creo firmemente que en Colombia jamás se ha investigado este tema de una forma seria y de fondo. Siempre los medios han develado los casos de abuso y pederastia como aislados e individuales, sin seguir la pista, sin llegar hasta las cabezas que ostentan la mitra, el báculo y el anillo.En Cali es bien sabido lo que sucede. Hace ya años le pregunte a un sacerdote que sucedía cuando un cura era descubierto con las manos en la masa (léase infante). Me respondió que no sucedía nada Que simplemente lo cambiaban de parroquia... Y todo esto lógicamente con el conocimiento de los jerarcas de turno.No sé si los Medios, ya sean televisivos, radiales o escritos se han aculillado desde épocas inmemoriales ante estas atrocidades. No olvidemos que hasta hace poco tiempo teníamos Concordato, o sea que estábamos atados a la Iglesia en nudo gordiano, indisoluble y sin salida.La película Spotlight no la debemos ver simplemente como película merecedora del Óscar. Fue la primera denuncia investigativa que toca y desenmascara a la cúpula jerárquica del catolicismo en Massachusetts .Logrando que el cardenal sea declarado culpable y la Iglesia responsable de encubrimiento.Spotlight debe ser el semáforo en verde para que en Colombia iniciemos el seguimiento de todos los curas pederastas en las parroquias, veredas, ciudades y capitales. Y se llegue hasta la responsabilidad de la Iglesia como institución. Todavía estamos viviendo una mentira grotesca .Tratando de pocas manzanas podridas una Institución que en nombre de Dios y de Jesús violan, abusan y destrozan las vidas de cientos de niños y niñas, encubiertos en faldones negros y obrando en nombre de Dios. ¡Estoy segura que en El Valle y Cali nos llevaríamos una sorpresa non sancta!Aprovechemos que Francisco está dispuesto a depurar la Iglesia. Saquemos a la luz pública toda la verdad de estos actos vergonzosos que se siguen alcahueteando en todo nuestro territorio. Y que la Iglesia solo admita en el sacerdocio a servidores que no escondan sus aberraciones bajo el voto eclesiástico.Invito a Monseñor Darío de Jesús Monsalve a liderar esta investigación.PD. Dios quiera que se investigue también hasta el fondo las barbaridades cometidas en las cárceles colombianas. Además del hacinamiento inhumano, ahora salen a relucir en primera plana envenenamientos con cianuro, descuartizamientos, puertas secretas donde se pican cadáveres y se meten en bolsas de basura. ¡Lo más probable es que todo siga igual y quede en el olvido, como un titular más, hasta que llegue otro más atroz!PD. Me pregunto para qué carajos sirve la CVC y curiosamente los humedales más golpeados, por no decir desaparecidos aparecen, según fotografías en Ginebra, Guacari y Sonso, como feudos intocables que tienen conocidos dueños innombrables. ¿Para qué sirve un gerente de la CVC? ¿Y la Junta Directiva está de adorno? A ver si la gobernadora es capaz de ponerle el cascabel a estos gatos.

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