¡Como soy, soy!

¡Como soy, soy!

Julio 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Leo en Alto Turmeque del domingo pasado en El Espectador que Maurice Armitage mandó prácticamente a freir espárragos a algunos cacaos de la ciudad cuando le sugirieron “que morigerara su vocabulario” para su campaña, que afortunadamente cada día cobra más fuerza. Continúa la nota diciendo que Armitage se levantó de la mesa y les dijo que si esa era una condición para que lo respaldaran “hasta allí llegaba” en su primera aventura electoral.Si Armitage “cambia” deja de ser él. Sería un farsante más, un promesero electoral como los que andan sueltos como vacas locas consiguiendo votos a punta de mentiras y manipulaciones.Con Armitage las cosas son a otro nivel. Siempre ha sido frentero. Nombra las cosas por su nombre. Jamás daría respuestas alambicadas para quedar bien. Se sale del contexto de los políticos. No miente. No promete cosas que no se pueden cumplir. No lambonea.Al pan pan y al vino vino. Conoce a fondo las necesidades de esta ciudad inequitativa y excluyente. Sus logros como empresario y empleador hablan por sí solos. Su vida ha sido la de un luchador. Sabe por experiencia propia que los fracasos no son derrotas sino retos, y que el éxito se tiene que compartir. Cree en la igualdad de oportunidades y aborrece el oportunismo. Su vida es un libro abierto, apasionante, pleno de lecturas, dolores, alegrías y metas. No tiene ninguna página rota o remendada. Él es como es. Un ser humano con aciertos y errores, sin rincones ocultos.Por amor a su ciudad. Porque cree en ella. Porque quiere servirle lanza su nombre como candidato a la Alcaldía de Cali. No tiene planes B. No comprará ni venderá favores. No manchará su imagen para ganar votos.Cali tiene en Armitage una oportunidad única para seguir avanzando. Ya de Cali se habla bien. Rodrigo Guerrero ha logrado algo que se creía perdido para siempre: el sentido de pertenencia. El despertar de una conciencia cívica. Terminará su mandato dejándonos una ciudad pujante, llena de ganas por seguir avanzando.No podemos retroceder. Angelino, Holguín, significan volver a la politiquería, al clientelismo, a las marrullas. Roberto Ortiz es un candidato que respeto porque me consta su responsabilidad y compromiso con los más vulnerables que viene desde hace muchos años. Le he seguido la pista aunque no lo conozco personalmente. Es un hombre luchador y trabajador, hecho a pulso, pero no lo veo dirigiendo o gerenciando una ciudad de casi tres millones de habitantes. Maurice Armitage también es un hombre hecho a pulso. Jamás nadie le regaló nada. Creo que una alianza entre ellos dos lograría impedir que los entuertos de la politiquería maloliente se volvieran a apoderar de la ciudad.Depende de cada uno de nosotros la suerte de Cali. ¿Qué queremos? ¿Volveremos a ser cómplices por apatía u omisión en el retroceso de la ciudad? ¿o nos definimos por un Gerente que sepa dirigirla acertadamente y con honestidad? ¿No estamos hasta la coronilla de caciques, gamonales, delfines, aparecidos, lagartos, ladronzuelos de quinta, hamponcitos de cuello blanco o teñido de blanco, hombrecitos retorcidos que quieren salir de pobres a costa de robarse el erario de los contribuyentes?Reflexionemos. Para dónde queremos ir y con quién. ¡Estamos a tiempo!PD: La plaza de toros de Cali, Cañaveralejo se podrá convertir en el epicentro cultural de Colombia. La Ministra de Cultura al fin dio luz verde. Comprendió la importancia del proyecto. Felicitaciones. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

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