Canalladas

Marzo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

A Anabeiba Lasso no la persiguen los paparazzi de Jet Set. No la invitan a Barú. No se codea con presentadoras de farándula, ni pertenece a la lista de lagartos famosos de los cocteles.Anabeiba Lasso trabajó como aseadora del HUV hace años. Una morena de sonrisa abierta y corazón gigante. Vivía en una pieza arrendada en el oriente de Cali. Su labor era mantener limpios esos corredores donde caminan el dolor y la muerte a diario y de la mano. A lo mejor no existía para directivos ni médicos, los de batas blancas que tienen la salud del prójimo en sus manos, asépticas y cuidadas.Una tarde vio que abandonaban un anciano a las puertas del hospital. Le habían quitado sus documentos. No era nadie. No pertenecía a nadie. Una muerte solitaria lo aguardaba.Anabeiba lo recogió y lo llevó a su pieza. Lo alimentó. Lo cuidó como se cuida un hijo. Le devolvió la vida. Estos abandonos ocurrían con más frecuencia y Anabeiba los recogía para darles amor y algo de comer. Hasta un día que la dueña de la casa le dijo que eso no era para llenarlo de viejos abandonados, y que tenía que irse a vivir a otro lado.Así nace la Fundación para el Anciano Abandonado. Con todas las de la ley. Hoy Anabeiba cuida, alimenta y mantiene a 170 seres entre hombres y mujeres, en la sede del barrio Alfonso Bonilla Aragón. Los llama sus “niños”. Toda su familia gira en torno a ellos.Muchos años han pasado. Siguen llegando. Siguen muriendo. La Fundación se mantiene gracias a donaciones. Anabeiba ha pasado por el infierno de tener que alimentarlos a veces con un tetero de aguadepanela, y ha llorado de la felicidad cuando recibe catres, sábanas, ropa, alimentos frescos, una nevera, artículos de aseo, pañales, almohadas, toallas. La verdad es que empresas y ciudadanos han respondido a sus llamados, pero a veces los días corren y las angustias aumentan.El anterior Arzobispo, con el negocio de los cementerios, le cobraba $300 mil por ‘niño’ muerto. Un día, enfurecida, le sugerí que llevara los cuerpos a las puertas de la Catedral y se los dejara en la acera. Afortunadamente con la llegada de Darío de Jesús Monsalve como cabeza de la iglesia, Anabeiba cuenta con el entierro sin costo y digno.Pero lo que está sucediendo ahora me parece una canallada. Anabeiba, con un cáncer avanzado, pero enérgica y vital, me envió un mensaje de angustia anoche. A las 9:00 la Policía de una estación cercana llegó con un anciano abandonado y moribundo. Murió poco después. La dejaron con el cadáver y sin posibilidad de levantamiento ni entierro, porque el médico forense de la Policía le tira la pelota a Medicina Legal, y el CTI se lava las manos, porque no fue muerte violenta. Nadie responde porque “eso le corresponde al Estado”. Mientras tanto el anciano muerto se queda en la casa de Anabeiba, sin nadie que responda. No pueden enterrarlo sin levantamiento y ningún organismo lo ‘levanta’.¿Quién responde? Las estaciones de Policía no dan abasto. A mujeres jóvenes, con retraso mental, violadas y sin papeles también las llevan donde ella. Anabeiba las recoge y cuida. Pero como oficialmente no existen, ninguna entidad responde. Simplemente los dejan tirados y se lavan las manos.Hago un llamamiento a la Secretaría de Salud. Anabeiba y su Fundación necesitan ayuda. Ella está sacando fuerzas de donde no tiene porque su cuerpo está quebrado por el dolor y la quimioterapia. Ciento setenta ‘niños’ dependen de ella y su familia. Le acaban de cortar el teléfono por falta de pago.Fundación: Calle 91A # 26P-47. Barrio Alfonso Bonilla Aragón. Celular 316 459 3051.Canallada que las Casas Francisco Esperanza dedicadas a Justicia Restaurativa que logra reinsertar u orientar jóvenes de las comunas más abandonadas de Cali se están quedando sin presupuesto. Canallada que el Instituto Regional de Bienestar Familiar se le atraviese cada que puede a la Hermana Alba Stella. Ya le cerró una casa de madres adolescentes, y su flamante director, un intocable chocoano que ni es del Valle, sigue manejando todo a su antojo sin rendirle cuentas a nadie. La próxima semana más canalladas.

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