Cali, ¿después qué?

Cali, ¿después qué?

Agosto 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Me alegró ver bien al alcalde Rodrigo Guerrero en las encuestas. No porque me quiten el sueño -pues por lo general me generan sospecha-, sino, porque es una lástima que muchos en Cali no aprecien lo que está haciendo el Alcalde, y sobre la importancia de prever mecanismos para darle continuidad no solo a los programas más importantes sino a una impronta de gobiernos decentes y no politiqueros.Es ahí donde nos hemos rajado y si no nos ponemos las pilas nos volveremos a rajar. La elección de Guerrero es el resultado de una ciudad sedienta de mejores gobiernos, luego de una racha de administraciones corruptas o mediocres, que postraron a Cali, y es solo ahora, y luego de que el alcalde enderezara torcidos y decisiones erradas, que Cali empieza a sacar la cara con orgullo y optimismo.Es frecuente la pregunta de quién reemplazará a Guerrero. La respuesta suele ser en blanco. Bien porque no hay nombres claros o porque al escuchar los nombres de quienes aspirarían, da ganas de sentarse a llorar. Esa ha sido la historia de Cali, donde la politiquería y la corrupción –pasando por la de la registraduría-, mandan, y harán lo posible por volver a entronizarse en el poder.Esta semana, empezaron las especulaciones. Que Angelino buscaría la Alcaldía si no le cuaja la de Bogotá (como si la de Cali fuese la sobrera para saciar aspiraciones de figuración); que Milton, para darle respiración boca a boca al Villegismo -en estado mortis-, o cualquier otro, el nombre es lo de menos, para afianzar la politiquería de los Roy, las Dilian, los César Tulios, y demás.Y los caleños ahí, esperando a que nos den un garrotazo. A que la dirigencia, perdón, negligencia política, imponga a uno de los suyos. Porque no nos llamemos a engaños, pocos decentes tienen el valor civil de Guerrero y jugársela por Cali. Pocos lo han hecho y pocos lo harán. Y no lo harán porque la política en Cali y en el Valle es un asco y el sistema está hecho para perpetuar los peores vicios.La solución está en pensar no solo quién reemplazará a Rodrigo Guerrero sino cómo lograr una nueva dirigencia. Cómo lograr que la vocería del Valle la lleve gente prestante. La llamada bancada parlamentaria del Valle es vergonzosa. ¡El prohombre del Valle es Roy! Y eso, porque a Dilian la metieron a la cárcel. No se hace un caldo de cebolla. ¡Y esos son los que ponen y quitan gobernantes!La solución es más de fondo. Es necesario que más gente decente se meta a la política. Es necesario volver a tener concejales y congresistas de lujo, pues de lo contrario los Rodrigo Guerreros serán excepcionales, cada diez o veinte años. La designación de Esteban Piedrahíta en la Cámara de Comercio y el interés de uno que otro empresario joven en lo público es una luz de esperanza, pero insuficiente.Se requiere un esfuerzo de largo plazo para identificar liderazgos, para ayudar a formarlos, para facilitar su vinculación al sector público, para apoyarlos cuando las asustadurías los persigan, cerciorándose que compartan visiones de región y ciudad, y unos mismos valores. Pero eso no se logra de la noche a la mañana. Y siempre se habla de lo mismo y sólo pocos reaccionan, y volvemos a lo mismo.Si no nos ponemos las pilas luego de Guerrero Cali caerá en manos de quienes la ven como segunda de abordo, o quienes se relamen pensando en cómo hacerse a sus arcas, o en repetir porque añoran el poder o la figuración, en la alcaldía o en la gobernación. El desafío es doble, impulsar figuras buenas y decentes en el corto plazo hacer algo de mediano plazo para renovar la mal llamada dirigencia política del Valle, que muy contadas excepciones, produce náuseas y pena, pena ajena.

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