Caleños con Guerrero

Agosto 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

‘Una cabronada’. Así titulé mi columna para El Espectador, para hoy martes 23 de agosto. Porque una cabronada, según el diccionario de la Real Academia Española es “una acción infame, malintencionada o indigna contra otro”. Y esto es ni más ni menos lo que pretende la Registraduría Nacional, cuando, sin son ni ton, y cuando Guerrero va punteando en las encuestas para la Alcaldía de esta ciudad, y es una garantía absoluta de que nadie se podrá robar un solo peso, ni hacer maturrangas, ni repartirse botines, decide que no cuenta con las suficientes “firmas transparentes” y en consecuencia le anula de un tajo su posibilidad de ser elegido.Se sabía de antemano que de presentarse un candidato honesto a rajatabla, con conciencia social, con logros reales, con un historial de entrega a su comunidad y de dignificar la vida de los más abandonados, un candidato como Rodrigo Guerrero, la contienda pasaría de sucia a maleva. Es sencillo de entender. Los que hasta ahora se dedicaron por décadas a robar, desfalcar y destruir el Municipio, sabrán que no tendrán chance con Guerrero. Y la desesperación no tiene límites. Los carruseles, los entuertos, los contratos a dedo, los concejales que todos sabemos, ya no tendrían juego en esta ruleta. Y entonces, a patada limpia, o como sea, hay que lograr sacar de la contienda al candidato en cuestión.Coincide todo con el permiso carcelario otorgado al exsenador Martínez, quien sin vigilancia alguna, llegó como un cohete a Cali y el Valle a alinear sus huestes. Coincide con que puntea las encuestas. Coincide con el hecho de que los votantes del Distrito y de los corregimientos más abandonados ya no se dejan comprar con un pollo, y rodean a Guerrero. Coincide que Cali quiere un alcalde sin tacha, que limpie y barra la podredumbre que nos ha venido ahogando durante tantos años. Blanco es, gallina lo pone, frito se come. A ver si se escarba hasta el fondo y hasta las últimas consecuencias, quién está tras esta movida perniciosa y cabrona. Quién encubre y patrocina. Quién responde.Lo que sí pueden tener muy en claro los malandros es que esta vez Cali no se va a dejar robar las elecciones. Los muertos se verán en aprietos para volver a votar, como ha ocurrido en varias elecciones pasadas, donde en la base de datos de la Registraduría siempre existe un fortín de treinta mil cadáveres dispuestos a meter el dedo a última hora.Cali ya empezó a salir adelante. Es un hecho innegable. Con errores y grandes aciertos, Ospina le dio un empujón hacia arriba a esta ciudad condenada por la cultura del narcotráfico y la corrupción y cuyo sino pareciera no poder cambiar. Rodrigo Guerrero es el único que puede continuar la ascensión decente, digna, honesta y emprendedora que merece la ciudad. No nos vamos a dejar. Invito a todos los caleños y caleñas que amen de verdad su ciudad a arropar a Rodrigo Guerrero, a luchar por él. Tenemos que empujar hacia arriba si queremos salir del lodazal.Guerrero no está solo. La ciudad está dispuesta a guerrear hasta el final.

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