¡Buen martes!

¡Buen martes!

Mayo 21, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Les deseo un buen martes. El último martes ‘en paz’, digo yo, porque a partir del domingo no sabemos qué va a suceder. En estos cinco días que faltan para las elecciones todavía se pueden dar sorpresas. Votos de opinión, cambios súbitos, análisis de propuestas de los diferentes candidatos, no tragar entero ni comerse el cuento chino del miedo que infunden tanto la ultraderecha como el populismo petrista. A lo mejor la consigna no es ‘Patria o Petro’ sino otra alternativa de centro, más normal, que no genere tantas emociones primarias ni saque lo peor de nosotros mismos.

Me imagino un caminito en el filo de una montaña, estrecho y empinado. A ambos lados abismos profundos, verticales, insondables. Precipicios sin fondo. Cualquier tropiezo del caminante que avanza lentamente, apoyado en su bastón y esquivando piedras y barros traicioneros, muchas veces sin poder ver el horizonte porque lo cubre una niebla tupida y gris, sin atemorizarse por los sonidos extraños que lo quieren hacer desistir del camino, avanza posando sus pies cubiertos con rústicas abarcas, lentamente, paso a paso, a sabiendas de que cualquier resbalón lo lanzará al vértigo mortal de esos vacíos que lo rodean a su izquierda y a su derecha.

Así, por el centro sigue caminando... conteniendo muchas veces su respiración, la tentación de mirar hacia atrás, o distraerse un segundo... remolinos y ventiscas lo confunden por momentos, pero sigue paso a paso con su mirada en alto, concentrado en llegar a la cima. Al fin la alcanza.

Es su viaje a Ítaca. A lo mejor no encuentra las maravillas que soñó, pero arriba en un lugar seguro, sin amenazas, donde sabe que podrá continuar su proyecto de vida y ayudar a mejorar imperfecciones, sembrando semillas de esperanza para los que vienen detrás. Siente su alma tranquila. No rodó por los acantilados. Sus pies firmes, su báculo y su mirada serena lo llevaron a la meta. Un horizonte nuevo se abre desde la cima. Ya se siente parte de él.

Creo que este es el camino. Seguir la senda arisca rodeada de peligros, pero que conduce a la cima. Es el camino, la trocha al filo de navajas afiladas. Hay que arriesgarse. “Se hace camino al andar... y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca volveremos a pisar”.

Personalmente, después de mucho cavilar, reflexionar, pensar, escogí mi ruta. Imperfecta, como todas, llena de abrojos y espinas, pero la que me da más confianza, una vez que comprendí que a Humberto De la Calle, mi favorito, lo había hecho trizas su propio partido, le daré mi voto de esperanza, buen viento y buena mar a Germán Vargas Lleras. Ejecutor.
Con experiencia en el manejo de la política y la politiquería. Con carácter y conocimiento a fondo del país. Un país retorcido no sólo geográficamente, sino mental y emocionalmente. Un país con heridas abiertas que no puede dar marcha atrás en su recuperación. Un país que todavía no sale de cuidados intensivos, ¡pero que algún día tiene que sanar!

Mientras, pienso disfrutar estos días. Amistades, libros, Netflix, ejercicio y compromiso social.

Los invito a todos a hacer un alto en el camino, respirar y mirar con calma si queremos seguir en el odio y el revanchismo o preferimos una alternativa mas normal. ¡El abanico aún está abierto. Tenemos cinco días todavía ‘en paz’!

PD. ¡El Valle progresa! ¡Cali progresa! Gobernadora y alcalde están realizando a conciencia su labor. La tragedia de Hidroituango es nuestra. Mi solidaridad con los trabajadores que luchan arriesgando sus vidas para salvar muchas vidas. ¡Nos están dando un ejemplo de unión, valor y esperanza!

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