Bravo por Hadad

Junio 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Confieso. Aceleré en amarillo mi carro, llamado gazpacho por su color rojo. El de la cien que da a la Pasoancho. Aceleré en amarillo ‘para no perder tiempo’. Resultado. Me llegó la foto, en la que se ve perfectamente mi placa. La multa: el curso de dos horas como opción para el descuento.Asistí al curso. Un sábado en la mañana. Dispuesta a escuchar babosadas un ratico. Al fin de cuentas, la rebaja de la multa era el 50%. Llegué al centro comercial Aventura, al que jamás había pisado, y me sorprendió, primero, el orden para ingresar al salón, con sus turnos, sus módulos de atención a los infractores, que éramos como 30 esa mañana, la cordialidad de los empleados y el magnifico trato. Una vez dentro del salón, las sillas modernas, aire acondicionado, y una pizarra o telón de fondo. Todo impecable, limpio, acogedor. Comparable a un aula de universidad privada. Los ‘alumnos’ nos mirábamos de reojo con ese aire de complicidad culpable, como en las épocas de colegio, cuando el común denominador que nos unía, era la falta cometida.El agente Carlos Conto fue nuestro instructor. Una charla instructiva, amena, en la que nos hizo caer en cuenta de muchísimas cosas, entre otras, la enorme responsabilidad que tenemos cuando prendemos un vehículo, ya sea camión, bus, carro o moto, que en cuestión de segundos se pueden convertir en máquinas de muerte. El peligro de manejar con una sola mano, y ni hablar de mirar los celulares. Segundos en que de conductores pasamos a asesinos, culposos o no.Las dos horas se pasaron rápido. El Agente, muy bien informado y capacitado. Ojalá todos los caleños tomáramos ese curso. Con seguridad la movilidad sería diferente. Con más respeto, tolerancia, orden. Personalmente salí con una actitud diferente hacia los semáforos, los peatones, los cruces y todo lo que conlleva conducir en Cali.Felicito al Secretario de Tránsito. No lo conozco personalmente, pero se puso la camiseta. Ya en la Quinta casi no se ven taxis ni otros vehículos parqueados en fila donde les da la gana, produciendo trancones monumentales. Se nota otro aire en el tráfico de la ciudad. Ya lo pensamos antes de pisar la cebra, y por qué no, cedemos el paso a otro carro, sin tirarnos encima de él, insultándolo mentalmente. Si todos colaboramos, sí podemos hacer de Cali una ciudad amable para todos. El cambio es individual. Y si no es por las buenas, pues a multazo limpio. Siempre he sostenido que ni los ingleses, ni los holandeses, ni los gringos son más civilizados cuando conducen. Simplemente que las sanciones son tan severas, que se lo piensan dos veces antes de cometer una infracción.La licencia por puntos, como en España, me parece una idea fenomenal. Cuando se pierden, se pierden, hasta no conducir nunca más. Y la prueba de alcoholemia, una de las mejores decisiones de este gobierno. Obligatoria. Para todos. No importa si son los representantes de la vaca que más leche da. Y el que sople y dé positivo, pues a asumir las consecuencias. Se evitarán muchas muertes. Muchos jóvenes cuadrapléjicos. Muchos hijitos de papi que se creen por encima de toda ley, van a tener que aprender a no emborracharse cuando están al volante.Bien por Hadad. Ha logrado en poco tiempo lo que jamás se había logrado en Cali. Cuando por decenios el Tránsito fue la cueva de Alí Baba, y el tráfico, la ley de la selva.

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