Basta de mentiras

Basta de mentiras

Octubre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

No es la primera vez que Buenaventura ocupa los titulares de los periódicos, ni la televisión envía sus reporteros a transmitir en vivo y en directo la ‘chiva’ de que en el Puerto campea la miseria, la violencia, el narcotráfico.Años y años, décadas, centurias de noticias sensacionalistas, de promesas falsas, de mentiras políticas, de compromisos sin cumplir de “consejos de seguridad” que solo sirven para la foto y luego se evaporan como el agua después del aguacero torrencial.Este artículo, como los cientos que han salido, también se lo llevará la marea... Ya aburre el tema, unos descuartizados más, cuántos ha habido... Nos hemos acostumbrado a mentirle a esa ciudad. Este Gobierno afirma sin que le tiemble la voz, que la famosa ‘doble calzada’ no se terminará hasta el 2018. Recuerdo, Angelino de Gobernador, Andrés Uriel de ministro... Tarima, podio, emergencia con la catástrofe de Bendiciones, promesas de viviendas, carretera, ubicación de víctimas, erradicación de tugurios, escuelas dignas, desayunos escolares, ayudas al hospital. Aplausos...Buenaventura solamente le importa a los que hacen negocios. Importadores y exportadores. El Terminal progresa. Mientras tanto, los habitantes raizales se pudren de abandono, de miseria, de hambre, de rencor, de rabia de siglos que se acumula cada día. Las cucarachas se multiplican, los olores amotinados de basuras, los gallinazos que se pelean a picotazos los restos de carroña que se acumula por callejones y caños.Jóvenes cuyo único futuro es la muerte violenta, condenados a seguir encadenados entre la frustración y la falta de oportunidades. Sus ancestros esclavos nos trajeron su cultura el ritmo la música, la culinaria. Tradiciones milenarias de ese continente. Ahora nada de eso existe. Solo esa rabia sorda. Ese rencor que anida adentro de esos cuerpos esculpidos por el mar.Violaciones de niños y niñas, maltrato familiar, machismo desenfrenado, hambre, desempleo, deseos de dinero fácil y rápido a como de lugar, patrones del mal multiplicados y la población sin futuro.Mientras nos pavoneamos con el TLC y las tractomulas llevan y traen como gusanos lentos y mastodónticos la ‘mercancía’ por los caños y los manglares, las corrientes de los ríos se van hacia el mar, las lanchas repletas de droga que se han convertido desgraciadamente en la única ‘salida’ para un generación que ya perdió la esperanza, la dignidad, el respeto por la vida y los valores se esfumaron.Buenaventura, convertida en infierno. Recordar que pertenece a Colombia, que es el único puerto que tenemos sobre el Pacífico, que pertenece a nuestro departamento, pareciera no importarle a nadie... La corrupción, la desidia, la anarquía y el terror la tienen atenazada entre sus garras.Tenemos la responsabilidad y la obligación de restituirle a esa ciudad su dignidad. Rescatar los miles y miles de habitantes que todavía conservan la esperanza, que quieren un futuro digno para sus hijos, que siguen con las ilusiones intactas y el corazón abierto.No podemos permitir que a esta ciudad, acariciada por atardeceres luminosos, se la acabe de arrasar el temporal.

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