Aterrizaje difícil

Aterrizaje difícil

Febrero 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Después de varios días incrustada entre libros, conversatorios, playa, brisa y mar, en el HAY Festival, confieso que me cuesta aterrizar de nuevo en la prosaica realidad del panorama colombiano, exacerbado por el inicio de las campañas electorales.Aterrizar de sopetón en la contaminación visual de las vallas políticas, donde se proponen milagros, promesas que jamás se cumplirán, esa carrera de mentiras publicitarias. Esas fotos gigantescas de rostros sonrientes que tratan de esconder la ambición de fondo que los mueve a hacer pactos hasta con el diablo, para lograr las apetecidas curules que les significan millones cada mes, fuera de otras prebendas. Ningún programa serio que merezca análisis. Ninguna idea a debatir, simplemente la maratón caótica a ver quiénes se aposentan en el trono. Da asco.Después de estar sumergida en el mundo de Boyne, en el duelo de Piedad Bonnet o Rosa Montero, en ese mundo extraño de la naturaleza de Wade Davis, o en las disquisiciones agudas de Antonio Caballero y Enrique Santos, de escuchar voces inteligentes que abren el espíritu y le dan una bocanada de aire puro al alma, cuesta trabajo volver.Constatar que es cierto que lo que queda del ‘Partido Conservador’ se vendió por un plato de quien sabe qué al Uribismo con una candidata ‘propia’ que no es de nadie sino de ella misma, produce asco azul, como escribí en mi columna de El Espectador. De los antiguos godos, que por lo menos eran consecuentes con su relación con sus pensamientos de caverna, no queda nada. Tinterillos incapaces de ver que está en juego el futuro de Colombia y prefieren jugar a una ‘primera vuelta’ como si se tratara de una apuesta de ‘vueltacanelas’.Comprobar que las cárceles colombianas son verdaderos campos de concentración, desde tiempos inmemoriales, y que a nadie, a nadie, le importa un bledo. El hacinamiento y las condiciones infrahumanas de Vistahermosa, antigua Villanueva, estaban previstas desde sus inicios. Su construcción fue uno de los primeros negociados vergonzosos que tuvo Cali, y jamás se dijo ni pio.Volver a ver noticieros amañados, o tratar de no verlos por higiene mental, sentir cómo este país de cafres prefiere seguir polarizado antes que aceptar que tenemos que apoyar el proceso de Paz. Observar impotentes cómo las iglesias se convierten en negocios, atemorizando en nombre de Dios, y enriqueciéndose a punta de ‘diezmos’ que socavan la canasta familiar para ganar el cielo.Quedarme atónita de que Cali cohonesta con el No Desarme, que la ‘gente de bien’ quiere seguir armada hasta los dientes, porque los muerticos son del Oriente y van a fosas comunes.Desde hoy afirmo que apoyaré la reelección del presidente Santos, porque creo en el proceso de paz. No votaré por ningún candidato de esos que sonríen en esas vallas grotescas. Me iré con Claudia López, una mujer que tiene valor, es frentera y le dice pan al pan y vino al vino. Que no se vende a ningún postor.Seguiré a ‘Semana’, ‘Canal Capital’, ‘Noticias Uno’. Trataré de no morderme el codo ante la impotencia de ver que a la clase dirigente no le importa irse por el desbarrancadero antes de perder lo que considera sus privilegios económicos. Que cualquier idea que suene a paz les parece diabólica y digna del fuego eterno.Qué difícil es volver a aterrizar.PD: Recomiendo no utilizar el servicio de Aeromensajería. Desde el miércoles en horas de la mañana una entrega a Cartagena, guía no 691291099, que debería haber llegado en dos días ‘hábiles’ jamás llegó. Escribo esto hoy lunes en horas de la tarde. El chiste costo más de $70.000 pesos, pues tuve que comprar el aditamento del computador para poder trabajar. ¿Quién responde?

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