Alma peregrina

Alma peregrina

Noviembre 06, 2017 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

“¿Murió?, sólo sé que se fue por una senda clara”.
In Memoriam a Rosario Arias

Transcribo sus palabras escritas en ese bello testimonio que nos legó: ‘La Heredad’.

- “Aún hoy me ruborizo al cantar mis canciones, pues recuerdo que alguna vez alguien dijo: ‘El arte es la intimidad en público’. Acaso quise contrariar esa máxima y preferí ser el navegante que, fiel a su faro, fiel a su vino, en los momentos más oscuros de la noche los interroga y consulta a ellos su destino mientras el viento salobre repite. Escucha la canción de aquel marino, viejo lobo del mar al acecho del vino. Reír, cantar, llorar inconstante y rebelde, ¿sólo puedes soñar?”.

- “¿O será quizás que busque vencer la incertidumbre que para el alma aventurera encierra el porvenir? Nunca logré dilucidar ese dilema. Pero lo cierto en que la música me ayudó a enfrentar las tormentas y el batir de las olas. Somos la canción que escondemos, el poema que todo lo sabe y que es para el corazón como una premonición. Hoy, al descorrer el velo de los años, agradezco al dolor y a la música por haber sido mi único refugio”.

- “Doy también infinitas gracias a Dios y a la vida por el don de la música y el canto, que fueron para mí un escudo tras el cual resguardé mi ser vulnerable y asustadizo. Porque siempre me dejé llevar por el son y la canción para expresar mis estados de ánimo ante los avatares inevitables de la vida... ¡El canto, siempre el canto para hacer brotar de mi alma latina atormentada las alegrías y las tristezas que debí vivir!”.

Rosario Arias, te fuiste de repente, en silencio, a buscar otras melodías, a hipnotizar con tu voz nuevas constelaciones, a iluminar con tu sonrisa otros rostros. No lo dudo .Tu alma peregrina desató ese nudo corporal que te mantenía atada y “partiste hacia adelante”, como en el poema de Kavafis. Partiste sin decir adiós, porque sabes que jamás podrás despedirte de los que te conocimos y tuvimos el privilegio de ser tus amigos. De ahora en adelante rasgas una guitarra que llena de armonía el firmamento y acompaña en acordes perfectos tu voz privilegiada.

Siempre buscaste ser un alma libre. Por eso te arriesgabas en aventuras que solo prometían incertidumbre, pero que estaban llenas de magia, esa magia que te acompañó siempre, aún en las noches más oscuras. Libre como el aire, como el viento, llena de amor desbordado por tus hijos y tus sueños.

No sé si “allá en tu infancia”, como en el tango Malena, “tu voz de alondra” también conoció ese “tono oscuro de bandoneón”. Ese exilio forzoso de tu padre, perseguido por la violencia chulavita en el Valle que te llevo a peregrinar por pueblos venezolanos, la rebeldía de ver el sufrimiento de tu madre, Susana, esa mujer exquisita que luchó como leona en épocas de afugias económicas, la temprana orfandad, o la búsqueda incansable de ese amor infinito, o tu sensibilidad siempre a flor de piel, o esa generosidad espiritual y de corazón que derrochabas sin egoísmo con tus amistades. O tal vez esa rebeldía altiva estaba en tus venas, herencia de esa princesa Páez, que nunca te permitió doblegarte cuando tus sueños parecían romperse en mil pedazos y tú continuabas sin rendirte.

Todavía resuenan en mis oídos tus carcajadas y las mías cuando nos fuimos a Villa de Leyva a rendirle un homenaje al dinosaurio, y palpamos los fósiles del convento del Ecce Homo y brindamos por la vida en el Molino de Mesopotamia acompañadas de amigos entrañables y extendíamos los brazos hacia el infinito de la noche estrellada, o te veo en mi casa cantando en compañía Abelardo Forero, Fabio Lozano, Jotamario, García Márquez, que te escuchaban embelesados.

Estarás siempre en el corazón de tus hijos que llevan tu magia, tu honestidad y tu valor, en el de tus amigos. No dijiste adiós porque nunca te fuiste Rosario. Gracias por haberme permitido conocerte y entender el verdadero significado de libertad, amiga peregrina, valiente !No te vamos a olvidar!

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