A dar la cara

Diciembre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

“No hay derecho que en Cali el jarillón no sólo esté invadido, si no que tenga servicios públicos”. Estas airadas palabras del presidente Santos encierran lo que ha sido la historia de Cali desde hace más de 30 años. Una historia vergonzosa, corrupta, irresponsable, maldita.Hasta razón tuvo en su respuesta la Secretaria de Gobierno del Municipio, quien afirmó: “Respeto las palabras del Presidente, pero no las comparto”. Porque así la funcionaria sea cuota de Martínez quien sigue gobernando al Valle desde su suite de la cárcel, la responsabilidad no es totalmente de la administración actual (aunque tampoco ha hecho nada al respecto). La señora Salamanca se lava las manos, como es costumbre local.Yo invito, sugiero, exijo como ciudadana, a que los entes fiscalizadores del Estado -llámense Fiscalía, Procuraduría, Personería, lo que sea- se comprometan a investigar hasta sus últimas consecuencias la historia de los sucesivos gobiernos departamentales y municipales desde la década de los 60.¿Quiénes fueron los primeros en autorizar o hacerse los de la vista gorda cuando se iniciaron las invasiones? ¿Quiénes fueron los que empezaron a vender pedazos de tierra para lucrarse engañando a los más desprotegidos? ¿Quiénes fueron los primeros funcionarios que autorizaron la instalación de los servicios públicos en esas comunas? ¿Quiénes alcahuetearon toda serie de desmanes para conseguir votos al momento de las elecciones? ¿Cuáles entidades permitieron que los jarillones se convirtieran en escombreras?Esto viene de muy atrás. Cuando ni siquiera se había estrenado la nefasta figura política de la votación popular de alcaldes, que en mala hora se inventó Jaime Castro, confundiendo Colombia con Dinamarca, sin atisbar que eso se prestaría para desbocar a niveles inimaginables la corrupción. ¿Cuál fue el director de la CVC que permitió que ésta se empezara a politizar y a podrir?Pido, sugiero, exijo como ciudadana del común que se inicien las investigaciones pertinentes y se escudriñe hasta lo más íntimo de las administraciones de los últimos 40 años. Que todo el peso de la Justicia, sin atenuantes, caiga en todos aquellos que colaboraron, por acción u omisión, a que nuestra ciudad y nuestro departamento llegaran a su estado actual. Que no se salve nadie del esculque. Ya no más. Tocamos fondo. Un fondo de lodo, oscuro, viscoso, maloliente.Es ya hora de que todos los ex mandatarios municipales den la cara, por las buenas o por las malas, los terratenientes que siempre han creído que Cali es su finca particular. Los empresarios. Los partidos políticos. Los politiqueros de quinta que se lucran por debajo de tierra. Los que, durante 30 años o más, han puesto su grano de barro y han ayudado a desbaratar la ciudad. El jarillón actual es el resultado. La tragedia inminente.Las culpabilidades ruedan de una administración a otra. Todos los políticos están untados desde hace más de tres décadas. Y todos los ciudadanos también. Por omisión. Por indiferencia. Por permisividad. Por cobardía de no denunciar a tiempo los entuertos. Y todos los gobernantes pasados deberían, repito, ser investigados sin compasión con sus respectivos gabinetes. A dar la cara. Si es que somos capaces, porque en este municipio vergonzante todos tiramos la piedra y escondemos la mano.P.D. Me gustaría que Germán Villegas y Dilian Francisca Toro explicaran de frente a la ciudadanía y al departamento por qué están apoyando al candidato de Martínez, de Abadía y su cuadrilla, léase PIN. ¿Acaso será que no se quieren alejar del botín?P.D. Después de esto, si se puede decir, Feliz Navidad.

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