Y tú, ¿quién eres?

Y tú, ¿quién eres?

Diciembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Esta es la pregunta que le hacen a Juan el Bautista los fariseos, cuando se encontraba bautizando en el río Jordán. ¿Por qué bautizaba si no era ni Elías, a quien el pueblo de Israel esperaba que volviera, ni el mesías ni uno de los profetas? ¿Qué dices de ti mismo? Su respuesta es sencilla y sin pretensiones personales: “soy una voz que grita en el desierto: allánenle el camino al Señor” como dice el profeta Isaías. El ha venido a preparar la llegada del Señor, invitando a la conversión, es decir, al cambio de enfoque y de mirada de la vida. El nombre Juan significa “Dios es benigno”. Los nombres expresaban la misión, el oficio, el sentido de una persona. Cuando Isaías pedía que se allanara el camino al Señor, estaba anunciando salvación, presencia amorosa de Dios que rescataba a su pueblo de la deportación y del sometimiento en que se encontraba en Babilonia. Así que Juan con su nombre mismo expresa la bondad de Dios que viene a rescatar al pueblo a través de Jesús, salvador, a quien Juan no le puede arrebatar el derecho del rescate. Por eso dice: “yo no merezco ni siquiera desatarle la correa de las sandalias” haciendo alusión al pasaje del capítulo 4 del libro de Rut. Hoy nosotros podemos preguntarnos: ¿y yo quién soy? ¿Qué digo de mí mismo? ¿Conozco mi misión? ¿Si me muriera hoy podría decir: cumplí con mi misión? En este tiempo del Adviento, cuando nuestras calles, nuestros hogares, templos y ciudades se llenan de luces, de signos navideños, de regalos y de infinidad de propagandas comerciales, ¿estamos allanándole el camino para que el Señor venga una vez más a mi vida, a mi hogar, a mi trabajo? ¿Tengo que darle una reingeniería a mi vida, con un nuevo enfoque, en donde los valores del servicio, del compartir, del perdón, de la preocupación por los demás, me lleven a vivir la rectitud en mis actos, la justa estima de mí mismo, la generosa entrega de mi tiempo a los demás, comenzando por los de mi casa?Que tengan una novena de navidad en familia y que las bendiciones del Niño del pesebre y de su madre virgen, los rescate de sí mismos.

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