Ven, Espíritu Santo

Mayo 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La humanidad actual vive la idolatría de lo material, porque esto la atrae y fascina. Pero también el corazón de hombres y mujeres, de todas las culturas, busca algo más que satisfaga sus aspiraciones de plenitud.Jesucristo con toda su vida, pero en especial con su Pascua de muerte y resurrección, ofrece a quien cree en Él, una vida nueva, que consiste en dejarse guiar por la presencia y acción del Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo resucitado.Dios, no se ha reservado nada para sí, nos amó tanto que envió a su Hijo Jesús al mundo, y Él a su vez nos dio al Espíritu Santo.No fue suficiente el hecho de que los discípulos de Jesús de Nazaret, hubieran tenido experiencia personal y cercanía con el Señor, fue necesaria la venida del Espíritu Santo, para que les hiciera comprender de manera clara y precisa el acontecimiento de la persona de Jesucristo, su vida, su obra y su mensaje.San Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles describe la manifestación, la venida del Espíritu Santo, con las imágenes de ruido de viento y de lenguas de fuego.Se presenta el contraste y la diferencia de la comunidad de discípulos antes y después de recibir el Espíritu Santo.Antes los discípulos estaban llenos de miedo, de dudas, de cobardía y pesimismo. Con el Espíritu Santo todo cambió: se sintieron seguros, se llenaron de valentía y decidieron salir a iniciar la misión de transmitir la Buena Nueva del Evangelio en el mundo entero.Ausente Jesús de Nazaret vivo y glorioso, comienza y se inaugura el tiempo de la Iglesia, cuya tarea es hacer presente en la tierra la liberación, la salvación integral.Dios, Señor de la historia, en su Hijo Jesucristo, cumple sus promesas de renovarlo todo con la fuerza del amor. Con la presencia y acción eficaz del Espíritu Santo, se derrota el pesimismo y se reaviva la esperanza de un mundo mejor.Con el Espíritu Santo, la Iglesia, Pueblo de Dios, lleva a cabo su misión de proclamar la verdad que hace libres, trabaja por la paz, el perdón y la reconciliación, promueve en el mundo la alegría del amor en hombres y mujeres con la verdad original de Dios.El Espíritu Santo es el que nos conducirá a la verdad completa en un mundo compulsivo por el poder, el tener y el placer.

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