Una lección

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La Catedral, es la Iglesia sede, es decir el lugar desde donde el Pastor, habla al pueblo en nombre del Señor, pero La Catedral es un símbolo de la Iglesia particular de la Diócesis, Signo de la comunidad de la Iglesia local en donde los cristianos se reúnen para ejercer el derecho de celebrar el culto a Dios. En donde sienten que está Jesús Sacramentado. Por eso no puede entenderse como un grupo de hermanos utilizó este recinto sacro para expresar un descontento sobre asuntos totalmente ajenos a la Iglesia.El jueves pasado hubo un espectáculo sencillamente ejemplar en Cali : Los Obispos , Sacerdotes, Religiosos, Diáconos, Religiosas Seminaristas y Pueblo de Dios, partiendo del templo de San Francisco hasta la puerta de la Catedral en una Procesión con el Santísimo Sacramento , realizaron unos actos de Adoración y desagravio y dejaron unos mensajes dados por el Sr. Arzobispo y por el Obispo Auxiliar, que quedarán para la historia de Cali, con la imagen de una Iglesia, que tiene que ser según el Evangelio con principios claros de respeto a todos los derechos , con rechazo a toda violencia, pero expresando con bondadosa serenidad que “ la casa de Dios es casa de oración” y que haberla tomado no era el camino correcto. Mientras escribía esta reflexión, me llegó la noticia de que la toma había terminado, y que en forma tranquila se habían abierto las puertas de la Catedral. Sean dadas gracias a Dios que se solucionó el problema y podremos atender la invitación del Sr. Arzobispo para celebrar en la Catedral hoy domingo, la fiesta del ‘Corpus Christi’.Queda pues una lección de conducta evangélica que nos dio, El Sr. Arzobispo, el Párroco, su Coadjutor, los que prestan sus servicios en la Catedral, con su paciencia y su rechazo a cualquier manifestación de violencia. Y a todos el amor y veneración a la Catedral signo de nuestra Iglesia Arquidiocesana.Una lección, de cómo hay que estar al lado de aquellos que sienten, lesionados sus derechos, pero manteniendo el principio de que no se pueden lesionar los derecho de otros, para reclamar los propios.

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