Tiempo de Cuaresma

Tiempo de Cuaresma

Marzo 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

“Jesús fue conducido por el espíritu al desierto para ser tentado”.En este primer domingo del tiempo cuaresmal, en el ciclo ‘A’, nos encontramos con la narración detallada de las tres tentaciones que sufre Jesús antes de comenzar su vida pública, según el texto que nos ha transmitido San Mateo.No se trató de algo fortuito, ocasional, sino de una prueba que entraba plenamente en la lógica de la encarnación: Él, que venía a salvar al hombre, había de bajar hasta lo más ‘humano’ que es la tentación, la inclinación al mal, a apartarse del plan de Dios para buscar la felicidad según los propios caminos, alejándose de los que el Creador ha dispuesto . Y el Hijo de Dios, hecho verdaderamente “hijo del hombre”, quiso abajarse hasta ese límite de lo humano: la tentación. Con razón, pues, San Mateo escribe que Jesús “fue conducido…. al desierto para ser tentado” y atribuye justamente a este “Espíritu”, que lo guía, hasta el lugar donde será tentado: así el Espíritu aparece como causa no sólo de la encarnación del hijo de Dios, sino también de su experiencia más básicamente humana, pasar por la tentación. Como escribe Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), “Jesús tiene que entrar en el drama de la existencia humana – esto forma parte del núcleo de su misión- , recorrerla hasta el fondo, encontrar así a “la oveja descarriada”, cargarla sobre sus hombros y devolverla al redil”. (Jesús de Nazaret, T. 1, pág. 50)Así comprendida, la narración de las “tentaciones” de Jesús, es profundamente aleccionadora y consoladora: la tentación es camino de purificación y ocasión de reconocer el “señorío” absoluto de Dios; al hombre sólo le toca clamar insistentemente “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del maligno” o bien, como clamó Jesús en la gran tentación de su pasión, “ Padre, si es posible, pase de mí este cáliz... Empero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

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