Testigos de alegría y esperanza

Diciembre 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Cuando aparece la figura de San Juan Bautista en el pueblo de la primera alianza, que tenía las promesas de Dios, su presencia austera, su estilo de vida, causan inquietud y zozobra.Las autoridades religiosas y políticas envían a sus emisarios para conocer la identidad de este profeta que bautiza a la gente en el río Jordán. Entonces Juan Bautista da a conocer su identidad en relación a la expectativa del Mesías, enviado de Dios al mundo. Juan Bautista no pasó inadvertido a los ojos de los judíos, les causa perplejidad e incomodidad.Los investigadores le preguntaron a Juan Bautista si era el profeta que había de venir o el Mesías esperado. Su respuesta fue negativa. Ante la nueva situación los enviados de Jerusalén cambian las preguntas que son: ¿Tú quién eres? ¿Qué nos puedes decir de ti mismo? Y Juan Bautista con precisión responde: en cuanto a quién es afirma: “Yo soy una voz”, en cuanto a qué hace responde “que grita” y en qué lugar responde que “en el desierto” y en cuanto a lo que dice responde: “Preparen un camino al Señor”.Juan Bautista es una voz que interpela, que cuestiona y se hace sentir, una voz que quiere ser oída, escuchada, guste o no.Juan Bautista con su mensaje quiere provocar a hombres y mujeres para que con diligencia y esperanza preparen en sus vidas un camino al Señor Jesús, el único que llena de alegría y esperanza al pobre corazón humano.La situación actual del mundo manifiesta mucha desilusión, tristeza, malestar, ansiedad, angustia, es decir lo opuesto a la alegría y a la esperanza. Es urgente nuestro testimonio de alegría y de serena esperanza fundadas éstas en la presencia de Cristo liberador, a quien no conocemos lo suficiente. Decidámonos a conocer, amar, seguir y anunciar a Cristo. Así habrá en el mundo alegría y esperanza auténticas.

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