Suficiente y necesario

Suficiente y necesario

Junio 30, 2013 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La riqueza verdadera del ser humano no está en tener cada día más, sino en necesitar cada vez menos. En nuestros tiempos de consumo ilimitado, todos nos llenamos de cosas. El mundo de las cosas se nos vuelve una locura, una montaña de cacharros. Para otros, es la manía de los papeles, de los libros, de los sueños propios del sabelotodo. O la exhibición de títulos, grados y hasta centígrados por doquiera. O los trofeos del éxito personal, o la obsesión por ganar, gastar y gustar. Hay verbos que se vuelven sustantivos y se convierten en absolutos de nuestras vidas, tales como tener, saber, poder, placer. Todo ello hace parte de la riqueza humana y también del vacío interior que vivimos, cuando esas realidades pretenden ‘llenar’ el alma humana. ¿Qué es lo que te hace feliz? ¿Qué es lo que contenta tu corazón? El Evangelio de este domingo es un semáforo en rojo para frenar el apetito insaciable de cada uno y ayudarnos a cambiar de dirección. El Señor Jesús nos alienta a decidirnos por el ser necesario y suficiente que es Dios mismo, de modo que crezcamos en la libertad interior frente a las cosas y frente a todas las personas. Ni los afectos deben ser posesivos, ni los desafectos violentos. Ni la carencia o privación de las cosas deberían arrebatarnos la calma, ni su tenencia debería ser frenética y acumulativa. Como hijos, andamos detrás de una herencia, pero ella es el Ser mismo de Dios y no las cosas o bienes que de Él proceden. El Salmo 15 (16) lo resume todo: “Tú, Señor, eres mi bien. Eres el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano”. Deberá llegar la hora de la austeridad, de volver más a la relación con los otros que a la posesión y consumo de las cosas. Deberá llegar, antes que el abismo definitivo, la hora de Dios como GOZO DEL ALMA, felicidad del ser humano y alegría de la creación entera. “Sólo Dios basta”.

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