Sin Jesucristo, ¿o con él?

Sin Jesucristo, ¿o con él?

Febrero 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La primera lectura de hoy nos señala la situación del hombre ante un problema: ¿Por qué a un ser humano bueno lo golpea el mal? Lo atormenta el sin sentido (Job 7, 1-7). La segunda lectura muestra a San Pablo con un dinamismo que revela el sentido de todo lo que hace y un afán de llevar a muchos, así no le compensen, su experiencia de encuentro con el Señor (1 Cor 9, 16 – 23). El evangelio nos muestra al Señor en Cafarnaúm “en casa de Pedro”, donde realiza los milagros. Lo buscan los aquejados por el mal, la enfermedad, el pecado... Y es que en este hombre Jesús, se hace presente el Hijo eterno de Dios Padre. Muy importante que leamos en el Concilio Vaticano II el documento sobre ‘La Iglesia en el mundo actual’, a manera de conclusión nos lleva a la respuesta en el número 22: Lo peor que nos puede estar pasando es el sin sentido de nuestra vida. ¿Para qué luchar? Y, ¿el sufrimiento, el dolor? ¿Y todo acaba en la muerte? “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación“. “Cordero inocente, con la entrega libérrima de su sangre nos mereció la vida”: Nos reconcilió con Dios y nos liberó de la esclavitud del diablo y del pecado. Cada uno de nosotros puede decir: el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2, 20).En el Bautismo recibimos el Espíritu de Cristo Resucitado, nos unimos a Él para irnos configurando con Él a través de nuestra vida, con la ayuda de la confesión, el pan de la Eucaristía, la vida comunitaria y el ejercicio de la caridad. Vamos caminando a lo largo del tiempo en comunión con Cristo para llegar a través de nuestra muerte, a resucitar y ser glorificados con Él.

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