Señor, enséñanos a orar

Julio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En el mundo en que vivimos, es muy importante el encuentro, la relación cercana y amistosa con las personas, familiares y amigos.En la experiencia humana todo encuentro, toda relación, manifiesta la estima, el aprecio, la amistad que se siente al encontrarse con una persona, no es perder el tiempo.El evangelista San Lucas nos muestra la importancia de la oración en la vida del discípulo o discípula de Cristo.Un grupo de discípulos, en cierta ocasión, le pide a Jesús de Nazaret: “Señor, enséñanos a orar. Como Juan Bautista enseñó a sus discípulos “. Es que Jesús de Nazaret oraba antes de tomar decisiones y en los momentos más difíciles de su vida.Al enseñar Jesús de Nazaret a sus discípulos a orar los invita a vivir un diálogo, un encuentro humilde y confiado con Dios Padre.La experiencia de oración requiere un clima de absoluta confianza de que Dios nos ama y que nos concederá aquello que sea más conveniente a nuestra vida.Jesús de Nazaret nos ofrece una enseñanza, cómo debemos orar la bella oración del Padre Nuestro, resume bien las convicciones y los deseos que siempre deben aparecer en nuestra oración: invocar a Dios como Padre, una vida invadida por el deseo de la llegada de su Reinado que hace al mundo diferente.Para vivir, el discípulo necesita del pan de cada de día, pan material pero también del pan de vida eterna que el Señor nos da en Eucaristía y necesita la gracia del perdón de sus ofensas y la fuerza para no ceder a la tentación de abandonar el camino emprendido.Vale la pena que cada creyente se pregunte qué es lo que le pide a Dios en la oración. ¿Será, que tenemos en cuenta las peticiones básicas de la oración del Padre Nuestro? La oración auténtica es que cada creyente realice la voluntad de Dios, querer poner a Dios a merced de nuestros caprichos o necesidades es manipulación. Jesús de Nazaret con la parábola del amigo inoportuno nos afirma que Dios además de ser Padre, es amigo cercano y solidario como el que más.La oración es pedir, buscar y llamar la bondad y misericordia de Dios que abre la puerta de su corazón, que nos acoge y responde porque nos ama de verdad.

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