“...Se pusieron muy felices”

“...Se pusieron muy felices”

Enero 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

San Mateo deja caer este comentario, casi furtivamente, a propósito de la reaparición de la estrella en pos de la cual habían llegado los Magos hasta Jerusalén y que se les vuelve a manifestar para guiarlos hasta la casa donde encuentran a María con Jesús en sus brazos. Notemos que no se dice que se sintieron felices al encontrar al Niño (¡sin duda que también!), sino específicamente al volver a ver la estrella. Es la felicidad propia de quien encuentra un guía seguro que le marca el camino. En efecto, es importante llegar a una meta ansiada y deseada, pero no lo es menos ser acompañado por un buen guía, por alguien en quien podamos confiar plenamente. Bajo este aspecto, la peregrinación de aquellos enigmáticos personajes que pasan por Jerusalén preguntando por el Rey de los judíos recién nacido, se convierte casi en una parábola en acción. Todo hombre y toda mujer que viene a este mundo debe ponerse en marcha hacia Jesús; todos, igualmente, estamos invitados a recibir de los sabios indicaciones sobre el sentido de las Escrituras, pero nos debe llenar de felicidad el contar con un guía seguro que nos conduzca a la casa de Jesús. En este comienzo de año vale la pena preguntarnos quién es nuestro guía en el camino de la vida, en quién confiamos o a quién nos confiamos para avanzar por buena senda… No podemos entregar nuestra marcha al simple buen sentido, o al horóscopo, o al amigo o amiga de ocasión, o al psicólogo afamado, sino que hemos de procurar dejarnos conducir por guías verdaderamente experimentados que conozcan de veras los caminos de Dios y nos lleven al encuentro con Cristo, en los brazos de María.

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