Sagrado y profano

Marzo 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El mundo de hoy pretende abolir la dimensión sagrada de su existencia; excluir de sus actos la onerosa conciencia que reprueba o aprueba: discutir, proponer, opinar y decidir subjetivamente que sea bueno o malo, aceptable o no, hace parte de la ‘cultura moderna’.¡Nada más desastroso para el ser humano que pretender alejar o ignorar el mundo de lo sagrado y vivir en un mundo totalmente secular, intrascendente, irrelevante, sin espacio para la dimensión espiritual!Las escenas del Bronx, en la capital de la República, han tenido que dolernos a todos en el alma: cuántos hermanos nuestros -desde niños hasta ancianos- apresados en el vicio, sin referente de esperanza, sin apenas anhelos de un Ser Superior. De otro lado la renuncia del papa Benedicto XVI que todo el mundo ha contemplado con sorpresa, nos han enseñado la altura de un ser profundamente espiritual, sereno, dueño de sí, poseído por el Dios de la vida y de la historia en cuyo entorno sagrado ha vivido toda su existencia.Las decisiones personales, mediadas por la libertad, no pueden ir en contravía de esa realidad humana que clama por un mundo diferente y real al puramente material y desacralizado. El referente que todos reclamamos, pero que no todos cumplimos con acierto pasa por el espectro de lo espiritual, de lo numinoso, de lo sacro; la secularidad y el secularismo que han invadido a la humanidad hoy no permiten, en muchos casos, levantarnos hacia el Dios de la vida, de lo eterno, de la esperanza cierta. Es necesario y urgente ‘descalzarnos’, es decir, liberarnos de las ataduras de la materia para poder contemplar y gozar de la presencia gozosa de lo divino.

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