Saber trabajar y saber descansar

Julio 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la actualidad vivimos la prisa y el ajetreo exagerado del trabajo. Después de la experiencia misionera a la cual los envió Jesús de Nazaret, los discípulos escuchan la invitación del Maestro a serenarse, a descansar un poco. Es importante buscar un sano equilibrio entre el trabajo agobiador que hacemos y el descanso que merecemos, para recuperar fuerzas y energías perdidas. Hombres y mujeres necesitamos de relax, de cambio de ritmo de vida, pues cuando hay cansancio acumulado nuestro organismo se bloquea y exige reposo. Dios quiere que con nuestro trabajo, transformemos la realidad que nos rodea, sin estropear la naturaleza. Dios quiere que con el trabajo racional de hombres y mujeres seamos “un solo rebaño bajo un solo pastor”. Expresión esta que debe entenderse bien pues se nos invita a vivir un sentido de responsabilidad y de pertenencia, no a dejarnos manipular pasivamente.Por el Evangelio nos damos cuenta que Jesús de Nazaret y sus discípulos tenían un ritmo impresionante de trabajo. El texto dice que “iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer”. El Señor Jesús invita a sus discípulos a separarse de la multitud, de su trabajo y a retirarse con El, a un sitio tranquilo y apartado.Así les enseñaba a equilibrar la acción y la contemplación, a pasar del contacto con la gente al diálogo personal consigo mismo y con Dios. Tomarse un tiempo de descanso es la mejor manera de recuperar el tiempo perdido y descubrir el sentido pleno de la vida.Pero que nos quede claro también que frente a una necesidad del prójimo, es necesario estar dispuesto a interrumpir el descanso para acoger y servir con calma a quien nos busca, como lo hizo Jesús.Acojamos la indicación del Maestro Jesús de dedicarnos con seriedad al trabajo, como también saber dedicar tiempo a un merecido descanso, pues “cada día tiene su afán”.

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