Revivir por el perdón

Revivir por el perdón

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Nuestra historia como nación colombiana, sobre todo en las décadas de violencia partidista, subversiva, narcotraficante, paramilitar e incluso estatal, deja un horroroso prontuario de culpas en la conciencia colectiva y sobre nuestra imagen de sociedad. Tan pesado fardo nos arrastra más fácilmente hacia el reciclaje de odios, de nuevas violencias y nuevas guerras, que hacia la ruptura espiritual y ética, social y política, con semejante pasado. Es grande el riesgo del autoengaño hipócrita, creyéndose muchos el mito de los buenos que hacen limpieza social y defensa de la democracia. Y muchos otros, el de los justicieros por mano propia, o revolucionarios por las vías del terror y de todo tipo de alianzas perversas.Para ese supuesto ‘lavado de conciencias’ en el fango del horror sanguinario, de la embriaguez de poder y de dinero maldito, hay muchos mecanismos de defensa, tomados de arsenales como el maniqueísmo, el maquiavelismo, el sicoanálisis freudiano o las tendencias anárquicas y destructivas, incluso las justificaciones fundamentalistas y religiosas, para mantener activa la maldad, disfrazada de viveza y fuerza. Pero llegan tiempos y coyunturas evolutivas en los que hay que desarmar estas trampas y afrontar la verdad oculta y corregir el rumbo de los procesos y modelos, erradicando causas y restaurando derechos y deberes. Es el único modo posible de hacer viable y sostenible una sociedad fragmentada, sin vértebra moral, sin ese eje ético y estético que la sostenga, al que llamamos PAZ.¡Enhorabuena que sean estos los pasos que empieza a dar Colombia! Y que los creyentes, guiados por la Palabra de Dios y de la Iglesia, le aportemos a ese eje la médula del perdón de Dios, principio clave para que "también nosotros perdonemos a los que nos ofenden". Oremos como Abrahán y con Jesus por el perdón para toda Colombia, que arrastra ese fardo, y por el perdón entre nosotros, los colombianos."Ustedes estaban muertos a causa de sus delitos y de su condición pecadora, pero Dios los ha hecho revivir junto con Cristo, perdonándoles todos sus pecados" (Col 2,13).

VER COMENTARIOS
Columnistas