Que se me pegue la lengua al paladar...

Que se me pegue la lengua al paladar...

Marzo 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La vida, con todo y los encantos que tiene, no es fácil para ninguno de nosotros. ¡Cuántos trabajos y fatigas acechan nuestro caminar! Triste sería que las ocupaciones y cansancios nos absorbieran de tal manera que nuestra vida se nos fuera en ver cómo se nos van los años y las energías, en lugar de sentir que vamos viviendo la vida con un sentido verdadero. Aunque es maravillosa la existencia y aunque nos deslumbren las inmensas posibilidades que la libertad nos ofrece para vivirla, no tenemos que ir muy lejos para reconocer que no vale le pena vivir la existencia de cualquier manera. Cuando hacemos un alto en el camino y tomamos en serio nuestra existencia, descubrimos que sólo una mirada trascendente sobre nuestra vida, nos puede llevar a satisfacer el anhelo profundo de construir una vida de la cual nos sintamos siempre orgullosos y satisfechos de estarla viviendo.Lástima que teniéndolo claro, muchas veces nos hayamos extraviado por caminos equivocados que no nos hayan dejado más que una sensación de amargura, de desesperanza y hasta de abandono. Y es que no puede ser otra la experiencia cuando nos atrevemos a apartarnos del camino del Señor.En este cuarto domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos invita a depositar nuestra confianza en el Dios que nos ama a pesar de nuestra lejanía y que, a través del salmista, quiere levantar nuestra esperanza: “Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti” (Sal 136). Promesa maravillosa que se convirtió en el acto de amor más sublime que jamás alguien pudiera imaginar: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su único Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna”.

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