Proteger los derechos del débil

Septiembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no me domine: así quedaré libre e inocente del gran pecado”.Esta oración del Salmo 19, orienta la comunión con la Palabra de este domingo. En ella se oponen la arrogancia de la persona y los mandatos de Dios, haciendo imposible el enriquecimiento interior que trae paz, verdad, limpieza de corazón, superación del complejo de culpa, libertad en el alma. Decía Benedicto XVI en estos días: “Hoy parece que se ha perdido el sentido del pecado, pero en compensación se han aumentado los complejos de culpa”. Tal parece el panorama que afecta hoy la mentalidad de quienes se empecinan por caminar en contravía de la ecología humana, la del ordenamiento de la conciencia, de los afectos, de las conductas reconciliadas con los innegociables de la vida, la verdad, el bien y la belleza. Esa ecología humana, la moral, incluidos la ley y el concepto de Estado laico pero no ateo, es el camino de retorno que se advierte ante la catástrofe de inhumanidad, de injusticias, de calentamiento global, de locura consumista, de libertades y derechos convertidos en ideología que suplanta el sentido del bien. Quienes en Colombia están pretendiendo, como el senador Roy Barreras, la doctora Roa, o el sorprendente padre Novoa, para mencionar los más notorios, la despenalización plena del aborto, están caminando por agendas fracasadas en el Occidente Malthusiano, ajenas a los signos de los tiempos, centradas más en el ‘complejo de culpabilidad’ y en la arrogancia del corazón que en la construcción del futuro. Porque sin protección de la vida humana, de manera integral, sin búsquedas científicas y eugenésicas para solucionar las causas que conducen a ese efecto desastroso que es el aborto, el trauma post-aborto y las consecuencias imborrables en la mujer, en la pareja y en la conciencia social, no tendremos nada claro nuestro futuro. Es que la tiniebla ecológica que hoy nos envuelve, empieza por querer convertir el aborto en un derecho, escondiendo en la ideologización de los derechos humanos semejante MAL MORAL. El aborto es el más grande atentado contra el débil. Legalizarlo es convertir la ley en ‘piedra de tropiezo’ o escándalo para los más débiles de Colombia.

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