Precursor de la esperanza

Precursor de la esperanza

Diciembre 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Para muchos la figura de Jesús sigue siendo algo borrosa y hasta misteriosa y casi irreal. Invención quizás de los cristianos.San Lucas, quien se dedicó a indagar más sobre Jesús de Nazaret, y nos escribió uno de los evangelios, comienza este texto del capítulo tercero, haciendo unas referencias históricas para poder situar en un espacio y tiempo determinados a Jesús, llamado Cristo. Dice: “El año décimo quinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisinias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto” Estas referencias pueden ser corroboradas por los historiadores como claras y coherentes, entre los años 30 a 37 de la era Cristiana.“Comenzó Juan a recorrer todos los alrededores del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados” La palabra conversión (metanoia) viene de dos palabras griegas: meta (más allá de / con) y noia (mente). Quiere decir tener un nuevo enfoque, mirar la vida con nueva mente. Todos nosotros estamos llamados a aceptar el enfoque que Dios quiere revelarnos en Jesucristo y que Juan el bautista empieza a preparar con su predicación, citando al profeta Isaías: “preparen el camino del Señor, abran sendas rectas para él. Que se nivelen los barrancos y se allanen las colinas y las lomas. Que se enderecen los caminos sinuosos y los ásperos se nivelen, para que todo el mundo contemple la salvación que Dios envía”.Todas estas imágenes de rectitud, nivelar, enderezar, allanar, concretan un nuevo enfoque de vida, en donde la injusticia, lo torcido en los negocios o en la administración, lo sinuoso y áspero en las relaciones, los barrancos del orgullo o del resentimiento, como la indiferencia o pesimismo de frente a un mundo distinto, hay necesidad de cambiarlos. Vivir la navidad como novedad exige de cada uno de nosotros conversión… dejemos que Dios sea el que ilumine una nueva forma de ser, de relacionarnos, de propiciar caminos para la justicia, la reconciliación y la paz, con un enfoque distinto de la vida.Que el Dios, hecho hombre, que se hizo niño pobre, haga el milagro de convertirnos.

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