Orar sin desfallecer

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Jesús puso la parábola del juez inicuo y la viuda que le pide justicia para enseñarnos a orar sin desfallecer. Dijo Jesús: “En una ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. En la misma ciudad había una viuda que iba a decirle: hazme justicia frente a mi adversario. Por bastante tiempo no quiso, pero después pensó: yo no temo a Dios ni respeto a los hombres, pero esta viuda me está amargando la vida; voy a hacerle justicia para que no me moleste más. Y el Señor añadió: fíjense en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos si ellos le claman día y noche? o, ¿les hará esperar? Les digo que les hará justicia sin tardar” Lc 18,1ss.En una patria tan necesitada de justicia, de reparación, de verdad, de reconciliación y de paz, la oración de quienes creemos en la misericordia de Dios, de quienes sabemos que no hay oración que no sea escuchada por el Padre celestial, se hace necesaria y urgente, pero ante todo, perseverante. La paz, la convivencia armónica en los hogares, en los sitios de trabajo, en los barrios y ciudades, es trabajo nuestro pero también acción de Dios, como el fruto de la tierra que crece y se desarrolla con la lluvia y el rocío del cielo. “Dios nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto” dice el salmista. Que el Señor nos conceda contribuir con nuestra oración perseverante y llena de fe.

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