Óbolo de San Pedro

Óbolo de San Pedro

Julio 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Óbolo es palabra griega, designaba una moneda antigua, la sexta parte de la dracma, pasó al latín como obulus y se quedó en la terminología creyente para señalar la ‘ayuda’ que los creyentes envían al Obispo de Roma para contribuir así a la caridad del Papa. En el Siglo VIII los anglosajones convertidos enviaban lo que se llamaba en latín “Denarius Sancti Petri” es decir, “Limosna a San Pedro”. Esa costumbre se convirtió luego en legislación establecida por el Papa Pío IX (1871) y así nació La jornada mundial de la caridad del Papa, que se celebra el 29 de junio (fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo) o el domingo más cercano a dicha fiesta. Hoy, domingo 5 de julio, es pues en la Iglesia Católica, la celebración de esta Jornada de Solidaridad con los más necesitados. Cuenta el mismo Papa Francisco que en el desarrollo del llamado cónclave (elección de un Papa), a su lado, estaba el Cardenal Claudio Hummes (Brasilero, entre otras cosas Franciscano), y que éste le dijo al oído “no te olvides de los pobres”, así le nació la idea de tomar como nombre de pontificado Franciscus. Con esa anécdota se comprenden mejor todos los gestos y símbolos y escritos que en estos dos años nos ha regalado el Obispo de Roma, su reciente encíclica Laudato si, alabado seas mi Señor, es un grito profético que une lo que siempre hemos separado: “cuidado por la tierra y dignidad del pobre”; “clamor de la tierra y clamor del pobre”. Se entiende también que el Papa Francisco repita continuamente que lo central del Evangelio está en las Bienaventuranzas (Mateo 5) y en el criterio para el juicio final (Mateo 25), es decir, que el punto de referencia hoy y siempre, para creyentes y no creyentes, es Jesús de Nazaret, Cristo, el Hijo de Dios, que pobre y sencillo, entregando su vida y resucitando se identificó con los desposeídos de esta tierra: “Tuve hambre, sed, enfermé y estuve en la cárcel y me ayudaron”. La caridad y la mutua ayuda son pues los criterios para ser juzgados. La Jornada de hoy domingo 5 de julio es pues una invitación “a ver el sufrimiento de los otros”. Benedicto XVI lo expresó así en su Deus caritas EST (2005): “Un corazón que ve dónde se necesita amor y en consecuencia actúa”. Todos somos pobres porque todos necesitamos de Dios y de los demás, no ver esa realidad es condenarse a sí mismo a la soledad y a la soberbia de no necesitar de nadie, ni de Dios, esa es la condenación.

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