¡Murmuración, escándalo y deserción!

¡Murmuración, escándalo y deserción!

Agosto 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En el capítulo VI del Evangelio de San Juan, Jesús y su obra suscitan el asombro, el cual es confusión en unos y confesión en otros: “Muchos de sus discípulos se volvieron atrás…”; otros, encabezados por Pedro decidieron continuar y atinaron a decir: “Señor, a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.Inmersos en la fe los hombres de ayer y de hoy buscamos aventuras religiosas distintas de la única verdad, la más fascinante y real, la de Jesús: todos los signos que Él realizó fueron insuficientes de parte de los espectadores para confesarlo como Mesías; tampoco valieron sus argumentos que fueron sellados con su muerte y resurrección. La sociedad moderna no es una excepción, ahora como antaño queremos signos visibles, materiales que sólo nos sacian momentáneamente, pero ante el signo por excelencia persiste nuestra duda en la fe. Las palabras repetidas de Jesús: “Yo soy el pan de vida, quien me coma tendrá vida eterna” nos causa, cuando menos inquietud, y casi siempre murmuración, escándalo y deserción. Fascinados por la charlatanería, nuestra existencia se torna vacía, y el gran drama de la fe en la realidad eucarística nos lleva a desertar del amor que Jesús Pan Vivo ha regalado a la humanidad. Cuántas veces damos mayor credibilidad a nuestra imaginación, a los caprichos de la mente, a los gustos de los sentidos y a las farsas de no pocos predicadores ocasionales que a las mismas palabras de Jesús el Señor. ¡No es ajena a nuestra condición la murmuración sobre la Iglesia y el escándalo que nos producen las conductas de algunos católicos, y preferimos caer en las garras tenebrosas de las seudocreencias y las histerias colectivas de los mal llamados predicadores de la nueva religión: todo ello solo produce vaciedad y frustración.

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