“¡Muéstranos al Padre y nos basta!”

“¡Muéstranos al Padre y nos basta!”

Mayo 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La expresión del Apóstol Felipe: “¡Muéstranos al Padre y nos basta!”, es la súplica confiada de quien ha comprendido que sólo Dios, con su presencia, su guía y sus bendiciones, pueden darle al ser humano la plenitud de la vida que todos vamos buscando en nuestro diario caminar y, por lo mismo, es la súplica de quien no está dispuesto a contentarse con nada menos.A esa súplica nos responde el Señor: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Respuesta que nos debe hacer reflexionar seriamente. Él, quien todo lo conoce, que penetra hasta lo más íntimo de nuestro ser, sabe que, si en verdad lo conociéramos, otra sería nuestra vida y otro sería nuestro mundo. Porque quien lo conoce, no puede hacer otra cosa sino amarlo y manifestar dicho amor en la vida de cada día, viviendo como Él nos ha enseñado, perdonando como Él nos ha perdonado, sirviendo y amando incluso a quien nos hace mal, tendiendo la mano al excluído y necesitado..., en otras palabras, manifestando con nuestra propia vida que en verdad hemos entendido que sólo Él es el Camino que nos conduce al Padre.Podremos decir con certeza que le conocemos si, en medio de las adversidades, experimentamos su fortaleza; si frente a las confusiones de las ideologías dominantes, el camino de Jesús nos aporta seguridad y confianza; si ante la tentación de la mentira y la falsedad, somos capaces de mantenernos en la Verdad de Jesucristo, con la conciencia de que es la única que nos hace verdaderamente libres; si en medio de la inmoralidad reinante, nos esforzamos por conservar puros nuestro corazón y nuestra mente; si en medio de una cultura que privilegia la muerte (aborto, eutanasia, violencia, etc.), creemos realmente que es el proyecto de vida que nos trazó Jesús, el único que nos traerá la paz y la salvación. En fin, si Cristo es la piedra fundamental sobre la que construimos nuestra vida y nuestra sociedad.Pidámosle al Señor que nos dé la humildad necesaria para doblar nuestra rodilla y suplicarle que no nos deje desfallecer en nuestro esfuerzo por saciar nuestro deseo de conocerle verdaderamente

VER COMENTARIOS
Columnistas