Luz vs. tinieblas

Luz vs. tinieblas

Enero 22, 2017 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En no pocas palabras ocasionales la Sagrada Eucaristía emplea el término luz para indicar algo más que el efecto físico; en efecto, se convierte en elemento, realidad y parte vital de nuestro existir. Todo aquello que tiene la condición de oscuridad termina por parecernos tenebroso, triste y hasta amenazante.Preferimos ordinariamente la luz a la oscuridad, el día resplandeciente a las penumbras de lo oscuro y tenebroso. La luz que brilló para Israel y para la humanidad, llenó de claridad y gozo, alegría e iluminación el corazón sombrío que deambulaba en tinieblas y sombra de muerte. Por ello, Jesús fue la luz que disipó la oscuridad y nos hizo el regalo de poder ver, sentir y gozar de la claridad maravillosa que ilumina toda vida, todo corazón, toda existencia. Yo soy la luz del mundo, el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Nuestra experiencia personal nos ha enseñado cuanta confusión e incertidumbre causa la oscuridad, aquellas acciones que se oponen a la luz. Una vida recta ilumina, una vida perversa confunde. Nuestro país ha perdido el sendero de la luz y ha preferido el horror y la confusión de las tinieblas, lo oscuro, lo escabroso.Nosotros hemos de dejar que la luz divina ilumine con fuerza este momento oscuro de la patria. La corrupción rampante, el deshonor de nuestras conductas son oscuridad y pérdida de la luz de la verdad, lo recto, lo digno.Cuánto sufre quién ha tenido la luz en sus ojos y perdida no puede volver a ver jamás. La ceguera por falta de luz no puede apoderarse más de nuestra sociedad, hemos de ser luz en el Señor.

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