Los legados del Resucitado

Los legados del Resucitado

Mayo 14, 2017 - 07:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El evangelio de este V domingo de Pascua es un texto cargado de emotividad. Aquel que ha pasado por los más terribles sufrimientos, pero se ha levantado vencedor, quiere dejar a sus discípulos un legado para que ellos puedan con él, superar sus propias cruces y llegar a la meta que les promete. Así, vale la pena destacar tres frases del texto.

“No se inquiete su corazón. Crean en Dios y crean también en mi”. Cuando el corazón está turbado o herido por diferentes situaciones de dolor, Jesús propone la fe como una poderosa ancla que nos aferra a las seguridades superiores que los problemas nos quieren quitar. Los problemas, las crisis, los sufrimientos, nos arrancan del corazón la seguridad. Está el peligro de perder la fe. En estos momentos, el texto de hoy nos invita a levantar la mirada a Jesús. Él sorteó la prueba más dura: la muerte; está vivo. Y nos ha prometido que creyendo en Él también participaremos de su resurrección. ¿Estamos inquietos? ¿Dudamos? ¿Hay tormentas en el alma? Volvamos el corazón al Dios de Jesucristo.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”. En los tiempos de dominio del relativismo y el exacerbado subjetivismo, Jesús se propone a los creyentes como la mejor ruta que podemos encontrar para seguir; ser cristiano es ante todo un estilo de vida que apropia los valores predicados por el Señor. Así mismo, Jesús se presenta como la Verdad, no como una verdad. Esto significa que es para los creyentes, la referencia, el criterio, la clave de lectura de la propia vida y de los acontecimientos en general. Es, en definitiva, aprender a “ver el mundo con los ojos de Jesús”. Cuando la vida humana es vulnerada y atacada de todas las maneras posibles y en todas las etapas de su existir, Jesús se proclama como fuente de la vida: quien cree en Él no puede menos que valorar su vida y la ajena, comprometiéndose a reconocer, respetar y defender la dignidad de la vida.

“El que cree en mí, también hará las obras que yo hago”. Por último, el creyente que sabe mantener y alimentar su fe en el Señor, que procura seguirle como camino, verdad y vida, se siente impulsado a ser un cristiano activo, un testigo que llevas a la práctica lo que ha recibido del Maestro. El legado de ser testigos de Cristo Resucitado es parte fundamental de ser sus discípulos. Nuestro tiempo admira a los testigos creíbles, independientemente de su ideología, credo, nacionalidad, etc. ¿Queremos que la fe cristiana sea atrayente y creíble? El reto es darle carne desde el testimonio personal y comunitario.

Este año tenemos una ocasión de oro para renovar nuestra fe, reanimar nuestro seguimiento y retomar nuestro testimonio. La próxima visita del Papa Francisco es justamente una ocasión para ello. El sucesor de Pedro viene como el pastor de la Iglesia universal para confirmarnos en la fe, para animarnos con su palabra, y para entusiasmarnos con su propio ejemplo de cercanía, lenguaje directo y sensibilidad hacia los hombres y mujeres heridos por tantos sufrimientos. Acojámoslo desde ya con nuestra oración.

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