“¡Les traigo la paz!”

“¡Les traigo la paz!”

Abril 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

¡Celebramos la experiencia gozosa de la Resurrección del Señor! Y los relatos de la cincuentena pascual nos hablarán de apariciones, saludos, misiones e invitaciones a gozar de la novedosa vida que sólo procede del Señor de la Vida. Para los discípulos y primera comunidad todo surge de la certeza de que el Señor está presente, y está en medio de la comunidad, con la certeza de que es Él: “Hemos visto al Señor” ¡Es el mismo que ha padecido y que ha muerto. Su presencia llena de gozo cambia no sólo la mentalidad de sus seguidores, sino la propia vida de todos los que han experimentado la fuerza renovadora que proceden del Señor vivo. La paz del Señor tiene tal fuerza interior que cambia la forma de entender la vida e impulsa a un cambio radical. Los apóstoles pasan de la timidez y la desesperanza a la osadía y a la capacidad de hablar con fortaleza sobre la historia toda del Señor con quien han convivido y del que llegaron a dudar; también los primeros cristianos asimilaron el verdadero concepto de Resurrección y Paz: el desprendimiento de todo lo perecedero y la búsqueda de la armonía son signos evidentes de la concordia que todos anhelan. En no pocas ocasiones confundimos el significado de las palabras, entre otras, la palabra paz; todos la anhelamos pero no siempre la propiciamos; todos la queremos pero no todos la entendemos. Los ciudadanos hablamos y trabajamos por la paz, para nuestro infortunio pretendemos que sea el gozo inalterado de las cosas que deseamos. La paz del Resucitado, que es la paz del cielo comenzará con la visión cara a cara de Dios y se realizará en una unión de corazones, una concordia imperecedera entre la criatura, lo creado y el Creador.

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