La vida: prueba y encuentro con Dios

Febrero 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La vida de hombres y mujeres está llena de pruebas y dificultades. La experiencia nos enseña que la prueba, la tentación, son una realidad constante de la existencia humana y más del creyente.La cuaresma iniciada es un camino hacia la Pascua de Cristo, su muerte y resurrección. San Marcos afirma que el Señor Jesús fue “movido por el Espíritu a ir al desierto y allí estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás”. Jesucristo empieza la misión que el Padre Dios le encomendó y para ella se preparó en el desierto con un tiempo prolongado de oración. El desierto en la Biblia es a la vez lugar de prueba y de encuentro con Dios.En el desierto las necesidades humanas apenas pueden satisfacerse, la dureza de la situación hace que se luche por lo fundamental de la vida. Pero también el desierto, su aridez su soledad, su inmensidad y monotonía, su profundo silencio, es lugar privilegiado de encuentro íntimo con Dios. La tarea del anuncio y del testimonio del Reino de Dios se preparan en el encuentro con Dios en la oración.En el desierto Jesús de Nazaret se encuentra con su Padre Dios pero también allí se presenta el tentador Satanás, que le pone a prueba en el momento decisivo del camino que debe elegir. La prueba consiste en escoger entre el camino señalado por Dios o el camino fácil que el tentador le presenta. El Señor Jesús rechaza sin vacilar la tentación y sale vencedor.Jesús de Nazaret nos invita a entrar en el silencio, en la soledad, en el desierto de la propia vida, a veces árida, y darnos cuenta de las pruebas y tentaciones y de nuestras respuestas que son de rechazo o de adaptación. Nuestra existencia cristiana hay que vivirla en medio de pruebas y tentaciones y con vigilancia y oración podemos vencerlas.

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